No era IA. Era real. Después de los terribles acontecimientos ocurridos en Ceuta donde han muerto cerca de 70 personas y con una ciudad absolutamente desbordada por la llegada masiva de inmigrantes marroquíes, al presidente del Gobierno no se le ocurre otra cosa que recomendar una playlist para este verano que seguramente disfrutara en Lanzarote durante el mes de agosto. Porque a pesar de lo ocurrido en Ceuta y cuyos ciudadanos tienen todavía metido el miedo el cuerpo, nuestro presidente se va de vacaciones durante un mes. Faltaría más.
Parece una cuestión menor que, en un solo día, hayan entrado más de 60.000 personas en territorio español, desbordando una ciudad como Ceuta y provocando un auténtico caos. Comercios saqueados, calles desbordadas y vecinos encerrados en sus casas por miedo. Los testimonios de numerosos ceutíes, que reconocían sentirse atemorizados por lo que estaban viviendo, muestran la gravedad de una situación que nunca debió producirse. Es una violación del territorio nacional porque Ceuta y Melilla son ciudades españolas y como tal debe abordarse.
A pesar de la gravedad de los acontecimientos, todavía hay responsables políticos que lanzan mensajes que, en mi opinión, contribuyen a normalizar la inmigración irregular. Es el caso de la exalcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, cuyas declaraciones calificando de «valientes» a quienes entran sin documentación han generado una intensa polémica. Considero que se trata de una actitud profundamente irresponsable, especialmente en alguien que durante tantos años ejerció como jueza y conoce la importancia del cumplimiento de la ley.
La protección de las fronteras es una de las responsabilidades fundamentales de cualquier gobierno y, cuando se producen situaciones excepcionales, los ciudadanos esperan respuestas excepcionales.
En mi opinión, el Ejecutivo debería haber actuado desde el primer momento utilizando todos los recursos legales y materiales a su alcance para controlar la situación y garantizar el orden.
Mientras tanto, otros países europeos han respondido reforzando sus fronteras y adoptando medidas para proteger su territorio. Italia, por ejemplo, reaccionó con rapidez para contener la presión migratoria y reforzar la seguridad. Esa es, a mi juicio, la firmeza que también debería haber demostrado el Gobierno de Pedro Sánchez.
La política de “papeles para todos” y de fronteras abiertas, tienen consecuencias como las que estamos viendo en Ceuta. Hoy ha sido esta ciudad, pero mañana podrían repetirse situaciones similares en otros puntos de España si no se adoptan medidas eficaces para controlar la inmigración irregular y reforzar la protección de las fronteras.
Lo ocurrido en Ceuta tampoco ha pasado desapercibido para nuestros socios europeos, que han reclamado un mayor control de las fronteras exteriores de la Unión Europea. La inmigración irregular no es un problema exclusivo de España, sino un desafío que afecta al conjunto de Europa y que exige una respuesta coordinada. Cuanto más se retrase la adopción de medidas eficaces, mayor será la presión sobre las fronteras y más difícil resultará gestionar una situación que amenaza con convertirse en un problema de dimensiones aún mayores.