Las buenas expectativas no se cumplieron. Y es que la paloma torcaz es un ave totalmente imprevisible: un día están y, al siguiente, desaparecen. Cuando más ilusión tienes, peor sale. El primer día de la media veda vamos todos con ganas, deseosos de pegar tiros y colgarnos una buena percha de torcaces. Pero luego pasa lo que pasa: las expectativas son unas y la realidad, otra muy distinta.

En Fontanars dels Alforins, durante los días previos a la apertura, se habían visto palomas en la pinada próxima a Casa Egea, donde había una siembra de yeros. La presencia de torcaces en esta zona hacía pensar que el inicio de la media veda podía ser bueno y que las palomas podían dar juego a los cazadores.

Sin embargo, el primer día dejó pocos tiros y perchas muy cortas. Una situación que, según nos cuentan, se repitió en buena parte de la comarca. La tormenta del jueves parece haber tenido mucho que ver, ya que los cambios de tiempo suelen provocar movimientos y desplazamientos de las palomas.

Y eso que durante las jornadas previas se habían observado movimientos que invitaban al optimismo. Todo hacía pensar que el inicio de la media veda podía ser bueno, pero la realidad del primer día de caza fue muy diferente. Los pasos fueron escasos, los avistamientos se redujeron considerablemente y fueron pocos los lances que pudieron protagonizar los cazadores.

La torcaz puede ofrecer jornadas completamente distintas con apenas unos días de diferencia. Un cambio en las condiciones meteorológicas, la disponibilidad de alimento o el movimiento de los bandos puede hacer que las palomas abandonen una zona y aparezcan en otra casi de la noche a la mañana.

Y eso es precisamente lo que parece estar ocurriendo este año. Mientras en Fontanars dels Alforins y otras zonas del interior el comienzo ha sido bastante flojo, las noticias que llegan de otros puntos son mucho más positivas.

Este año parece que la torcaz se ha concentrado más hacia la costa, especialmente por la zona de Moraira y Teulada, donde la presencia de palomas está siendo mayor. También llegan noticias de excelentes tiradas en Riba-roja de Túria, en la comarca del Camp de Túria, con perchas que, según nos trasladan, han llegado a las 80 palomas. Y, por supuesto, la zona de Madrid, donde la paloma mantiene una presencia más estable y permanece prácticamente durante todo el año en determinadas áreas.

Unos resultados y una distribución de las palomas que contrastan enormemente con los registrados en Fontanars y en otras zonas del interior. La torcaz vuelve a demostrar que no entiende de pronósticos y que puede concentrarse en determinados puntos mientras desaparece por completo de otros.

Pese al mal comienzo, los aficionados mantienen la esperanza de que los próximos días puedan traer mejores resultados. La media veda acaba de comenzar y todavía quedan muchas jornadas por delante hasta mediados de septiembre. Habrá que esperar a que el tiempo se estabilice y comprobar si la paloma decide regresar a las zonas habituales.

De momento, el primer día deja un balance poco alentador: pocos tiros, pocas palomas y unas perchas muy por debajo de lo esperado.