Fontanars dels Alforins celebra el próximo año su independencia de Ontinyent. Será el 5 de agoto de 2027. Para esa fecha el Ayuntamiento ha organizado una serie de actos conmemorativos. Comienzan los preparativos para una fecha muy especial que marca un antes y un después en la historia de Fontanars como pueblo.
El 5 de agosto de 1927 no fue un día cualquiera para los habitantes de los Alforins. Aquel día, un decreto ponía fin a una larga relación administrativa con Ontinyent y daba nacimiento a un nuevo municipio: Fontanares.
Cien años después, aquella fecha puede parecer una simple anotación en un documento oficial. Pero detrás de aquel decreto había décadas de crecimiento, reivindicaciones, dificultades y, sobre todo, la voluntad de una comunidad que había ido adquiriendo conciencia de que podía gobernar su propio territorio.
En 2027, Fontanars dels Alforins conmemorará el centenario de aquella segregación. Es una buena ocasión no solo para recordar cuándo nació el municipio, sino también para preguntarnos por qué quiso nacer.
Antes de ser municipio
Mucho antes de que existiera un Ayuntamiento de Fontanars, los Alforins formaban parte del término municipal de Ontinyent. Era un territorio de población dispersa, dedicado fundamentalmente a la agricultura y alejado del núcleo urbano ontinyentí.
El crecimiento de la población durante el siglo XIX fue importante. De unos 400 habitantes alrededor de 1820 se pasó a unos 1.100 en 1867. Aquel aumento demográfico iba acompañado de una mayor actividad económica y de una población que necesitaba cada vez más servicios.
Pero había un problema que condicionaba la vida cotidiana: la distancia.
Para los habitantes de los Alforins, desplazarse hasta Ontinyent para realizar determinadas gestiones no era una cuestión menor. En una época en la que los desplazamientos eran lentos y difíciles, acudir a la capital municipal podía suponer perder prácticamente una jornada de trabajo.
La administración, por tanto, estaba lejos. Y cuando la administración está lejos, también lo están los servicios.
Poco a poco comenzaron a llegar algunas concesiones. En 1849, por ejemplo, se permitió que determinados actos, como matrimonios y entierros, pudieran realizarse en el propio núcleo. Aquellas mejoras no solucionaban el problema de fondo, pero muestran que las necesidades de los vecinos eran cada vez más evidentes.
Cuando tener servicios ya no parecía suficiente
La historia de la segregación no empezó en 1927.
Durante décadas se fue formando una reivindicación que acabaría desembocando en la petición de un municipio independiente. Los Alforins habían desarrollado una personalidad propia y Fontanars era su principal núcleo de población.
La distancia respecto de Ontinyent, el crecimiento demográfico y económico y la necesidad de disponer de servicios y capacidad de decisión fueron alimentando la idea de que aquel territorio podía administrarse por sí mismo.
El primer gran intento llegó en 1924.
Los vecinos se reunieron para solicitar a Ontinyent la segregación, pero la petición fue rechazada. El proyecto, sin embargo, no desapareció. Dos años después, en 1926, se volvió a plantear la solicitud, esta vez ante el Gobierno central.
El contexto también había cambiado. El Estatuto Municipal de 1924 favorecía la creación de nuevos municipios y ofrecía un marco más favorable para iniciativas de este tipo. Según el estudio de Francesc Torres Faus, director del Archivo del Reino de Valencia, el crecimiento demográfico y económico de los Alforins, unido a este nuevo contexto legislativo, ayudó a hacer posible el proceso que culminaría en 1927.
No fue, por tanto, una decisión improvisada. La independencia municipal fue el resultado de un proceso que venía gestándose desde mucho antes.
El 5 de agosto de 1927
Finalmente llegó el día.
El 5 de agosto de 1927 se firmó el Real Decreto-Ley por el que se accedía a la segregación de las cuatro partidas de los Alforins del término municipal de Ontinyent. Aquellas tierras pasarían a formar un nuevo Ayuntamiento y un nuevo término municipal con el nombre de Fontanares. El decreto fue publicado en la Gaceta de Madrid el 10 de agosto.
Fontanars acababa de emprender su propio camino.
Sin embargo, sobre el terreno todavía quedaba mucho por hacer.
La independencia administrativa tenía que convertirse en una realidad concreta: había que delimitar el término, organizar el Ayuntamiento, establecer los servicios y construir las estructuras necesarias para que el nuevo municipio pudiera funcionar.
Las comisiones de Ontinyent y Fontanares comenzaron en octubre las operaciones de delimitación. En total se realizaron 37 delimitaciones, un trabajo que se prolongó durante tres días y que terminó con la aprobación unánime de las operaciones realizadas.
Era la manera de dibujar físicamente aquello que el decreto había creado sobre el papel.
Nacía un Ayuntamiento
El 15 de septiembre de 1927 se constituyó oficialmente el nuevo Ayuntamiento de Fontanares.
Y las primeras actuaciones permiten hacerse una idea de las necesidades de aquel municipio recién nacido.
Se construyó un lavadero público, se adquirieron bombas para los pozos de las fuentes públicas, se colocaron bordillos para las aceras, se rotularon las calles y se plantaron árboles. Entre los proyectos previstos figuraban también un plano de ensanche de la población, una casa consistorial, un grupo escolar y un cuartel de la Guardia Civil.
Resulta significativo observar estas primeras decisiones un siglo después.
La independencia no consistía únicamente en dejar de depender administrativamente de Ontinyent. Significaba también construir un pueblo.
Un pueblo con sus calles, sus servicios, sus espacios públicos, sus escuelas y sus instituciones.
La segregación era el punto de partida, no la meta.
Una decisión colectiva
¿Quiénes hicieron posible aquella independencia?
La respuesta no parece encontrarse en una sola persona.
Las fuentes históricas señalan la acción conjunta de campesinos y propietarios y atribuyen también un papel importante a la influencia del conde de Salvatierra.
Pero detrás de los nombres y de los documentos oficiales había una comunidad.
Personas que vivían, trabajaban y cultivaban aquellas tierras. Personas que conocían las dificultades de desplazarse hasta Ontinyent y que habían experimentado durante años la necesidad de disponer de determinados servicios cerca de casa.
La historia de 1927 es, por eso, también la historia de una reivindicación colectiva.
Y quizá ahí reside una de las claves más interesantes de la efeméride: Fontanars no nació de la nada en 1927. En cierto modo, llevaba décadas preparándose para ser municipio.
De Fontanares a Fontanars dels Alforins
El nuevo municipio nació oficialmente como Fontanares.
El nombre también cuenta una parte de nuestra historia. Fontanares procedía de la antigua partida de Fontanals, mientras que Alforins era el nombre tradicional de todo aquel territorio. Con el paso de las décadas, la recuperación de la forma valenciana del topónimo acabaría devolviendo protagonismo a aquel nombre histórico.
En 1986 el Ayuntamiento aprobó el cambio de denominación a Fontanars dels Alforins y, después del correspondiente proceso administrativo, el nuevo nombre quedó oficialmente establecido en 1992.
De este modo, el municipio que había nacido como Fontanares recuperó en su nombre oficial una parte fundamental de su memoria territorial.
Cien años después
En 2027 habrán pasado cien años desde aquel 5 de agosto.
Un siglo es tiempo suficiente para que cambie casi todo: las calles, las casas, los medios de transporte, la agricultura, las comunicaciones y la forma de relacionarnos con la administración.
Pero hay algo que permanece: el sentimiento de pertenencia a un lugar.
Hoy resulta difícil imaginar lo que significaba vivir en los Alforins de 1927. Las distancias que entonces condicionaban la vida cotidiana han dejado de ser las mismas. Los servicios se han multiplicado y las comunicaciones permiten resolver en minutos gestiones que antes podían exigir un día entero.
Precisamente por eso, recordar aquella historia es importante.
Porque la independencia municipal no fue solamente un cambio administrativo. Fue una decisión sobre cómo quería organizarse una comunidad y sobre qué futuro quería construir.
El centenario de 2027 ofrece la oportunidad de mirar hacia atrás, pero también de mirar hacia delante.
Hace cien años, los habitantes de los Alforins reclamaron un camino propio.
Hoy Fontanars dels Alforins puede preguntarse qué ha hecho con aquel camino, qué ha conseguido durante este siglo y, sobre todo, hacia dónde quiere seguir caminando.
El 5 de agosto de 1927 nació un municipio.
Pero, en realidad, aquel día comenzó una historia que todavía continúa.
Como dice mi amiga Isabel Donet. "Hay decisiones que, cuando se miran cien años después, dejan de pertenecer solo a quienes las tomaron. Aquellas gentes decidieron emprender un camino propio y, sin saberlo, fueron construyendo el lugar del que hoy forman parte otras generaciones.
Al final, un pueblo también es eso: una historia que empezaron otros y que quienes llegan después la continúan escribiendo".
- Artículo redactado con ayuda de IA