Hoy hemos comenzado la vendimia de la tintorera. Unos días antes que la campaña pasada, cuando dimos el pistoletazo de salida el día 4 de septiembre.
Pasadas las 12 del mediodía ha llegado Sarrionet con la vendimiadora. Hemos empezado por la parcela más grande, y poco después, ha llegado Rafa con el tractor para llevar la bañera a la Cooperativa. Mientras tanto, yo estaba pendiente de mover el tractor para facilitar la descarga de la uva.
Hoy son fiestas en Fontanars y el horario había que cumplirlo a rajatabla. Aún así, hemos llevado dos remolques bastante cargados de uva.
En el primero, el grado era de 15,41. Como la muestra nos pareció algo alta, hicimos una segunda, que dio un grado superior al de la primera. En estos casos, se toma la media de los dos pinchazos.
En el segundo remolque, el grado ha sido de 15,5, ligeramente superior al del primero.
Este año, en general, la vendimia se ha adelantado unas semanas debido al intenso calor que ha provocado que la uva madure antes.
He hecho menos kilos que las previsiones iniciales, aunque algo por encima que el año anterior. Concretamente, un 5,74% más. Contento, además porque la uva ha entrado a la bodega en unas excelentes condiciones sanitarias, salvo en lo referida al grado alcohólico.
Este año, la uva ha entrado pasada de grado. El máximo permitido para obtener la máxima puntuación que es de 18 puntos es de 15 grados para la variedad tintorera y de 15,50 para el resto de variedades tintas.
Supongo que habrá una razón enológica que lo justifica a la hora de elaborar vinos con garnacha tintorera, además de que esta variedad sea más productiva que el resto de uvas tintas.
Una variedad que durante mucho tiempo se utilizaba para aportar color, estructura y concentración a losa los coupages, que les da ese color intenso, rojo picota oscuro, con tonos violáceos, sin embargo, ha demostrado ser una variedad que produce vinos muy estructurados y potentes. En la zona del Bierzo, se elaboran interesantes monovarietales de cepas centenarias con esta misma variedad.
Cuando llevé la muestra esta semana, ya superaba los 15 grados. Seguramente, tendría que haber llevado una muestra antes, pero pensaba que la lluvia de los últimos días, le habría hecho bajar el grado. No ha sido así.
En los racimos, sí que se notaba que la uva estaba como decimos por aquí “pansida”, que es una uva que ha perdido parte de su agua, por lo que se ha deshidratado y queda arrugada, más pequeña y con mayor concentración de azúcares. Esto se produce por el calor y el ambiente seco. Esto debería haberme alertado antes.
Al estar pasada de grado, la uva pesa menos y tiene menos caldo.
Es muy importante vendimiar en el momento óptimo, aunque no siempre se consigue. En la bodega, los parámetros que se tienen en cuenta son el pH, el estado sanitario y el grado alcohólico. Conseguir que todos estos parámetros estén en un punto adecuado es fundamental para obtener una uva equilibrada y facilitar posteriormente la elaboración del vino.
Esto hace que la decisión de cuándo vendimiar sea especialmente importante. Si esperamos demasiado para conseguir una mayor madurez, podemos encontrarnos con una uva demasiado concentrada y con un grado superior al que busca la bodega. Por el contrario, si vendimiamos demasiado pronto, podemos tener una uva con una madurez insuficiente y con unas características que tampoco sean las adecuadas para elaborar un buen vino.