En plena vendimia a veces hay que parar. Hoy tocaba labrar el majuelo de macabeo. Lo planté este año, en abril. Apenas hay fallos. Solo he visto una planta seca y algún fallo en más en las 16.350 plantas que hay en la parcela.
Son siete hectáreas y media, plantadas en un marco de 3 metros por 1,40. La planta ha enraizado muy bien y está muy vigorosa. Además, es un clon muy productivo. Esta variedad puede dar rendimientos de más de 10.000 kilos por hectárea, muy por encima de las francesas, que tiene racimos y bayas más pequeños.
Por el contrario, es bastante negrillera y muy sensible a la yesca. Habrá que estar muy atentos a los tratamientos.
La tierra tiene bastante sazón y da gusto labrarla ahora, después de las últimas lluvias. El cultivador entra bien, y la tierra se deshace con facilidad, sin hacer demasiado terrón, aunque a Rafa le gusta que haga más “guaret”
Campo de la variedad macabeo en Fontanars dels Alforins (Foto: PS)
En el majuelo crecen salicornios, bleds y cañotas que conviene quitar antes de que se hagan demasiado grandes y se apoderen de las plantas.
No he labrado con el cultivador muy abierto, precisamente para no cortar ningún plantón. Cuando son pequeños es fácil cortarlos sin darte cuenta.
En algunos momentos he tenido que bajar del tractor para quitar las malas hierbas que embozaban el cultivador. Con la tierra tan suelta y las hierbas creciendo con fuerza, alguna termina enganchándose y hay que parar, bajar y quitarla a mano.
A pesar de que solo hace un par de meses que lo planté, ya he visto algunos racimos. El año que viene, que aún no se vendimiará, habrá que quitarlos para que la planta no sufra. Ahora toca que toda su fuerza vaya a la cepa.
Los cernícalos, desde lo alto, se lanzan en picado a capturar los insectos que levantan las rejas del tractor a su paso. Su silueta los delata.
Hoy el día ha amanecido nublado. Amenazan lluvias para la semana que viene. El agua que ha caído les ha sentado muy bien. Se nota enseguida en una plantación tan joven.
Están muy adelantadas para el poco tiempo que llevan plantadas. Pero una cosa es verlas así ahora y otra muy distinta coger esta misma plantación en plena sequía. Entonces toca regarlas manualmente, una por una con una cuba, y el trabajo cambia por completo y los gastos también.
Después del triturado que hice cuando se desfondó el terreno para preparar la plantación, todavía han quedado algunas escondidas entre la tierra. Yo suelo tirarlas encima del cultivador y, cuando llego al final del banco, las tiro en el margen.