Acabo de leer un comunicado del Ayuntamiento de Almansa que he colgado en mi muro, en el que expresa su solidaridad con el pueblo de Ceuta. Comienza así: El Ayuntamiento de Almansa quiere trasladar su respaldo y solidaridad a los vecinos de Ceuta, ante la situación extraordinaria que están viviendo y que está tenido un importante impacto en la vida cotidiana de la ciudad.

He echado en falta ese mismo apoyo en mi ayuntamiento (Fontanars dels Alforins) y de tantos otros que no dudan en colgar  banderas, pero que permanecen en silencio cuando se produce un ataque a la integridad territorial de España.

 Esto no debería ir de partidos políticos ni de siglas. Hay momentos en los que, por encima de cualquier diferencia ideológica, debe estar la defensa de España, de su integridad territorial y la solidaridad con quienes forman parte de ella.

Nuevamente,  se ha politizado un asunto que debería quedar al margen de ideologías. Ni siquiera  ante una situación de extrema gravedad somos capaces de mostrar unidad entre las distintas fuerzas políticas. Unos y otros se acusan de utilizarlo electoralmente, mientras lo verdaderamente importante queda relegado a un segundo plano.

En la entrevista al presidente del Gobierno en la Cadena Ser, Pedro Sánchez utilizó de manera, a mi juicio, claramente torticera la figura del Rey Felipe VI para señalar que, en los años que lleva de reinado, no ha visitado  ni una sola vez Ceuta.

Conviene recordar, sin embargo, que la agenda y los desplazamientos oficiales del Rey no dependen exclusivamente de la Casa Real, sino que se coordinan con el Gobierno y responden también a decisiones de carácter político e institucional.

Por eso resulta, cuando menos, sorprendente que el presidente del Gobierno pretenda utilizar la ausencia del Rey en Ceuta como argumento contra la propia Corona, cuando es precisamente el Ejecutivo quien tiene una responsabilidad fundamental en la planificación de la agenda institucional del jefe del Estado.

Si realmente preocupa la presencia del Rey en Ceuta, quizá la pregunta debería dirigirse a quien tiene capacidad para propiciar que esa visita se produzca.

Hay cuestiones que deberían estar por encima de cualquier interés partidista. La defensa de la integridad territorial de España y la solidaridad con los ciudadanos de Ceuta son, sin duda, una de ellas.

No se entiende que ante esta situación la delegación del Gobierno no haya autorizado la concentración que había convocada para mañana en Madrid. Al igual que en el resto de ciudades y pueblos de España hay convocadas manifestaciones en apoyo al pueblo de Ceuta.

Manifestarse es un derecho legítimo.

También he echado en falta la voz de buena parte del mundo  de la cultura, que en otras ocasiones han utilizado  escenarios  como la gala de los Goya para defender la causa palestina o para hacer públicas sus reivindicaciones y arengas políticas cuando gobernaba el PP. Hoy, sin embargo,  son muy pocos los que han alzado la voz para mostrar públicamente su apoyo al pueblo de Ceuta.

Todos tenemos en mente nombres de actores como Javier Bardem, José Sacristán, Juan Diego Botto o, de comunicadores como El Gran Wyoming o Quequé, tan prolíficos y solidarios en otras ocasiones a la hora de defender determinadas causas y hacer oír su voz. Hoy, sin embargo, echo en falta esa misma contundencia y solidaridad cuando quienes necesitan apoyo son los ciudadanos de Ceuta.

El pueblo de Ceuta se siente abandonado por un Gobierno que, un mes después de la invasión migratoria que llevó a más de 100.000 personas a entrar ilegalmente en la ciudad, sigue sin ofrecer la respuesta política, institucional y humana que una situación de esta magnitud exige.

Ceuta no puede quedar relegada al silencio ni convertirse en una cuestión incómoda de la que algunos prefieren no hablar. Lo ocurrido es de una gravedad extraordinaria y exige una respuesta firme, unidad institucional y, sobre todo, que los ceutíes sepan que no están solos.