La obesidad es una de las grandes enfermedades de las últimas décadas. Conocida coloquialmente como "la gran epidemia del siglo XXI", supone un gran riesgo para la salud de las personas y tiene un pronóstico fatal. Los hábitos de vida poco saludables y la sobrealimentación que sufren muchas personas ha llevado a triplicar el número de obesos desde 1975. Así pues, en 2016 había más de 1.900 millones de personas con sobrepeso, de los que 650 millones eran obesos.

En España, el 60 % de la población tiene exceso de peso, mientras que el 21% padece obesidad, según la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Esta enfermedad puede derivar en otros problemas para la salud, como la diabetes, cardiopatía isquémica, enfermedades cardiovasculares, insuficiencia respiratoria o artrosis. Además, supone una disminución en la esperanza de vida de las personas.

En este sentido, hay que mantener especial atención en los niños y niñas. Las previsiones hechas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) estiman que, en 2025, hasta 70 millones de niños y niñas tendrán sobrepeso. Es muy importante educar a nuestros hijos e hijas en una cultura de la salud y enseñarles hábitos de vida saludables, que incluyan una dieta variada y la práctica de ejercicio físico.

Perder peso en verano

El verano es la época del año en la que más gente se propone perder peso. El aumento del número de eventos, viajes y celebraciones hace que mucha gente quiera lucir una mejor figura estos meses. Además, el hecho de llevar menos ropa que durante el resto del año supone otro aliciente para aquellos que se deciden a perder peso.

Sin embargo, los meses estivales tienen una serie de desventajas a la hora de empezar un régimen alimenticio, y es que el verano es la época de mayores excesos, debido a que se llevan a cabo muchas comidas cuantiosas, fuera de casa y con alimentos más calóricos.

En este punto, hay que poner especial atención respecto a qué régimen seguir. En Internet abundan las llamadas "dietas milagro", que prometen perder mucho peso en poco tiempo y sin apenas esfuerzo. Sin embargo, este tipo de regímenes son muy nocivos para la salud. La OMS define este tipo de dietas como "regímenes restrictivos que suspenden ciertos tipos de alimentos para bajar rápidamente las calorías y la grasa corporal". El problema, según la OMS, es que "también se limitan los nutrientes y los minerales, lo que genera un problema para la salud".

"En España hay cinco millones de personas a dieta y hasta el 60% de ellas opta por las dietas exprés o milagro para perder peso, lo que es más preocupante", asegura Carolina Pérez, nutricionista del Hospital Quirónsalud de Torrevieja y Murcia. "Estas dietas milagro son fruto, casi siempre, de la búsqueda de beneficios económicos más que de la promoción de una alimentación sana y equilibrada, e inducen una restricción calórica muy severa que generalmente conduce a unas situaciones de carencias en vitaminas y minerales y alteraciones metabólicas, y a una monotonía alimentaria que las hace insostenibles en el tiempo y peligrosas para la salud", confirma la nutricionista.

Los especialistas recomiendan combinar una dieta equilibrada y realizar ejercicio físico para mantener una buena salud y mejorar nuestro aspecto físico. "Una intervención en la dieta tiene que ayudarnos a cambiar nuestros hábitos de vida por otros más saludables y enseñarnos sobre autocuidado, no favorecer el sentimiento de culpa. La dieta tiene que ser práctica y realista. Si es sana, también sirve para el resto de familia", añade Rocío Práxedes, dietista-nutricionista de la Unidad de Obesidad y Nutrición Quirónsalud València.

"Según la OMS, la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Así que una dieta es de fiar si 'alimenta' todas estas partes: incluye todos los grupos de alimentos, nos aporta energía para afrontar el día, contribuye a que nuestros análisis médicos denoten salud y, por supuesto, permite que mantengamos una relación saludable con la comida", concluye Rocío Práxedes.

Por su parte, la Federación Española de Nutrición (FEN) define una dieta saludable como "aquella equilibrada, variada y moderna, que aporta menos energía de la que se gasta y mantiene un óptimo estado de salud, además de dividir la ingesta en varias comidas". Respecto a esto último, Mari Carmen Díaz, dietista-nutricionista en el Hospital Quirónsalud Alicante, señala como el ejemplo de dieta recomendable aquella que "es completa y aporta todos los nutrientes que necesita el organismo; equilibrada, con un reparto adecuado de los nutrientes; suficiente, con una cantidad de alimento dentro de la normalidad; adaptada a cada persona; y variada, para garantizar todos los nutrientes necesarios".

Por lo tanto, a la hora de decidirse a perder peso, es fundamental disponerse a cambiar los hábitos de vida y ponerse en manos del dietista-nutricionista, que es el profesional sanitario más adecuado para guiarnos en este proceso.

Balón intragástrico, cuando la dieta no funciona

El balón intragástrico es un dispositivo ideado para facilitar la pérdida de peso en pacientes con sobrepeso u obesidad tipo I, que ya han intentado previamente una reducción de peso mediante dieta y ejercicio con malos resultados.

Se trata de una esfera de silicona que una vez introducida en el estómago bajo control endoscópico, se rellena con 550 cc de suero fisiológico y se deja flotando libremente en la cavidad gástrica durante seis o 12 meses. El balón, al ocupar parcialmente el estómago y dificultar su vaciado, produce una disminución de la sensación de hambre y una aparición temprana de plenitud con las comidas. Con la colocación de este dispositivo, lo que se persigue es que el paciente cambie sus hábitos tanto alimentarios como de ejercicio físico.

La duración de todo el procedimiento de colocación del balón intragástrico es de unos 30 minutos. Al finalizar, el paciente permanecerá algo menos de una hora en una sala de despertar y transcurrido ese periodo podrá ir a su domicilio. Para su retirada, el doctor Juan Antonio Casellas, endoscopista de las Unidades de Obesidad de Quirónsalud Alicante, Torrevieja y València, recomienda realizar la intervención bajo una anestesia general con el fin de proteger la vía aérea y que no pase líquido del balón durante su vaciado.

“Los primeros días después de la colocación del balón se va a producir un rechazo del estómago, ya que no está acostumbrado a tener una pelota de medio kilogramo en su interior, por lo que intentará expulsarlo provocando espasmos, náuseas e incluso vómitos”, indica Casellas. Estos síntomas tienen una duración de entre tres días y una semana y deben tratarse con medicación. “Pasado el periodo de adaptación”, explica el especialista, “el único medicamento que hay que tomar durante todo el tiempo que dura el balón es un protector gástrico para evitar los síntomas de reflujo y proteger la mucosa gástrica con el fin de evitar la aparición de alguna úlcera”.

Según los resultados de diversos estudios publicados, la pérdida de peso medio de un paciente sometido a la técnica de balón intragástrico se sitúa entre los 15 y 20 kilos, perdiendo el 80 % del peso los tres meses siguientes a la intervención. Aunque, como apunta el doctor Casellas, "el resultado siempre va a depender de la actitud del paciente y serán mejores si existe un protocolo de seguimiento de un equipo multidisciplinar formado por psicólogo, endocrino, nutricionista, médico endoscopista y cirujano bariátrico".

El balón intragástrico está contraindicado en pacientes con patologías digestivas, como el caso de una esofagitis severa, una hernia de gran tamaño o una úlcera gástrica, o bien, contraindicaciones derivadas del propio paciente como son los trastornos psiquiátricos, la drogadicción activa y las causas endocrinas de la obesidad. Además, Casellas indica que “también existen unas contraindicaciones relativas como es la toma de anticoagulantes que el propio médico endoscopista valorará en cada caso”.

Existen varios tipos de balón intragástrico siendo los más utilizados en España: el balón de seis meses de Orbera o Medsil y los de 12 meses de Orbera y Spatz3.

Obesidad y coronavirus

En los últimos meses, la pandemia provocada por la covid-19 ha supuesto un giro radical en las rutinas de las personas, que ha afectado más todavía a quienes padecen sobrepeso u obesidad. El confinamiento ha alterado los hábitos de vida de muchos españoles, obligados a llevar una vida mucho más sedentaria durante meses. Esto, unido a los altos niveles de estrés y a los trastornos en cuanto a la alimentación, se ha traducido en un aumento de peso para el 44,3 % de los españoles, según datos de la SEEDO. La media de peso aumentado tras el confinamiento en España se sitúa entre los 3 y 5 kilos, según la última encuesta realizada por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad.

Pero la relación entre obesidad y coronavirus va muchos más allá, si tenemos en cuenta que, tal y como indica el doctor Carlos Sala, jefe de las Unidades de Obesidad de Quirónsalud València y Alicante, "la obesidad puede duplicar la probabilidad de fallecer por covid-19". Diferentes estudios internacionales constatan que el 65 % de los pacientes ingresados en UCI por Covid-19 son obesos con un índice de masa corporal superior a 30. De estos pacientes, ocho de cada diez precisa de respiración asistida y presentan un porcentaje de mortalidad del 65 % frente al 36 %.

La obesidad es un factor de riesgo con mal pronóstico en la infección por coronavirus, quizá el más importante junto con la edad y la hipertensión, y todavía peor en los obesos que además padecen esteatosis hepática o diabetes, como afirma el especialista en obesidad.

El empeoramiento de los pacientes obesos con coronavirus se produce por un encadenamiento de diferentes factores. Como detalla el doctor Carlos Sala, "los pacientes obesos presentan una mecánica respiratoria alterada, con mayor resistencia al flujo de aire y peor intercambio de gases, menor capacidad pulmonar y menor fuerza de la musculatura respiratoria. Esta peor capacidad de los obesos para ventilar los pulmones empeora en situaciones críticas como en el caso de la respiración asistida en las Unidades de Cuidados Intensivos, por la posición, la inmovilidad y la peor adaptación a las mascarillas".

Otro de los factores a tener en cuenta es el estado inflamatorio crónico de base que provoca la obesidad que potencia y agrava la explosiva respuesta inmunitaria contra la infección y que autolesiona los pulmones y negativiza el pronóstico. "Así mismo", añade el especialista en obesidad, "diversos estudios postulan el acantonamiento en la grasa del virus lo que alarga su presencia por más tiempo en el organismo, el periodo de la infección y, como consecuencia, el daño, tardando más tiempo en dar negativo en los test PCR".

El doctor Carlos Sala alienta para que, en esta nueva fase de "normalización" progresiva con la desescalada y la estabilización de la situación, las personas obesas tomen las decisiones terapéuticas necesarias y acudan a unidades especializadas en caso de necesitar ayuda.

Unidad de Obesidad y Diabetes del Hospital Quirónsalud València

El Hospital Quirónsalud València dispone de la única unidad especializada en Obesidad y Diabetes integrada en un entorno hospitalario. Esta unidad cuenta con todos los medios y experiencia demostrada para resolver los problemas de los pacientes con obesidad, sobrepeso o diabetes de forma segura y mejorar su calidad de vida.

Para ello, la Unidad de Obesidad y Diabetes del Hospital Quirónsalud València pone a su alcance un equipo multidisciplinar formado por prestigiosos especialistas en cirugía bariátrica y metabólica, cirugía general y del aparato digestivo, nutrición, psicología, endocrinología, técnicas endoscópicas y endocrinología infantil.

En el Hospital Quirónsalud València se ofrece un tratamiento global para el paciente, con el objetivo de ofrecer un diagnóstico personalizado y ajustado a sus características físicas y psicosociales, con tal de asegurar el éxito en todos los tratamientos aplicados. Para ello, su Unidad de Obesidad y Diabetes realizará siempre un estudio y valoración previa, con el fin de decidir cuál es el tratamiento más adecuado para sus circunstancias personales.

Su propósito es que el paciente pueda perder peso de manera saludable, controlada y segura, ya sea mediante dietas que le ayuden a eliminar unos kilos sobrantes o a través de técnicas quirúrgicas y endoscópicas para el tratamiento de una obesidad excesiva o mórbida.