No es muy frecuente pero cada año se unas 2.000 personas sufren una pérdida súbita de la audición.

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de la Cabeza y Cuello (SEORLCC) define la sordera súbita como «una pérdida auditiva neurosensorial superior a 30 dB HL, en tres o más frecuencias consecutivas, en un tiempo de instauración inferior a las 72 horas».

Te puede interesar: Evita el barotraumatismo, el problema en los oídos más típico en verano

Es decir, esta patología implica la pérdida de audición repentina de un oído, o incluso de los dos, como le ocurre al 3% de los afectados.

Todavía no se conocen las causas o los factores de riesgo que provocan su aparición.

Los especialistas de la SEORL indican que en algunas ocasiones está relacionada con una «dieta pobre en vegetales, niveles de folato bajos, síndrome metabólico y otitis media crónica».

También podría deberse a problemas vasculares o a patologías previas como las autoinmunes o inflamatorias.

Normalmente aparece entre personas de mediana edad. Y los pacientes afectados no sólo pierden la audición, sino que, además, el 90% de ellos sufren acúfenos (ruidos) y, entre el 20 y el 60%, vértigo.

Sordera súbita y SARS-CoV-2

Al revisar los distintos estudios y datos que se han ido recogiendo a lo largo de la pandemia de coronavirus, los especialistas de la SEORL-CCC han localizado que unos 12 pacientes en todo el mundo sufrieron sordera súbita tras la infección por SARS-CoV-2, «aunque se desconoce si la incidencia puede ser mayor».

Ante estos han concluido que esta «patología podría ser una complicación excepcional del COVID-19, debido al daño que puede provocar el virus sobre el nervio auditivo».

Por ello, la SEORL-CCC ha puesto en marcha un estudio retrospectivo y prospectivo para registrar los casos de sordera súbita relacionados con el virus SARS-CoV-2 detectados en España en 2020 y 2021.

Como ya hemos visto, aunque en la mayoría de los casos la causa de la sordera súbita es desconocida, «se sabe que puede estar originada por una infección viral, oclusión vascular o mecanismos inmunológicos», explican los expertos.

Se conoce que el virus SARS-CoV-2 tiene una afectación multisistémica, pudiendo afectar al sistema nervioso central y periférico.

«Por otro, puede invadir el nervio coclear, causando una neuritis, o afectar a los tejidos blandos de la cóclea causando cocleitis».

Hipoacusia neurosensorial

Además, la infección por el SARS-CoV-2 se ha asociado con problemas vasculares como trombos, tanto en las arterias como en las venas, lo que «podrían contribuir al desarrollo de hipoacusia neurosensorial en algunos casos».

La revisión bibliográfica que han hecho a los especialistas de la SEORL-CCC les ha llevado a concluir que este tipo de efecto como consecuencia de haber tenido Covid-19 es excepcional.

De los 12 pacientes localizados tras revisar numerosos artículos sobre el SARS-CoV-2, la mitad eran mujeres. Además, no se ha podido establecer «una relación directa entre la aparición de la sordera súbita y la gravedad de la COVID-19».

Registro de casos de sordera súbita en España

Con el fin de obtener más evidencias científicas sobre la relación entre ambas patologías, la SEORL-CCC ha puesto en marcha un registro español de casos de sordera súbita vinculados a COVID-19.

Lo que pretenden es que a cualquier persona que acuda a una consulta de urgencias por hipoacusia súbita se le realice una PCR para descartar o no su relación con el coronavirus.

«Esto nos va a servir para afinar más en la etiología del registro de casos y para anotar los que estén asociados o no al COVID-19», explican.

Este registro va a permitir, además, conocer mejor la incidencia de la sordera súbita en España, y así conocer mejor esta patología y cómo responde a los tratamientos.

En este estudio ya están participando 70 hospitales españoles, aunque desde la sociedad científica que agrupa a los otorrinolaringólogos se invita a participar a todos los hospitales del ámbito nacional.