Una de las enfermedades en las que influye más nuestra dieta es el colesterol. Una sustancia parecida a la grasa y cuya presencia en nuestro cuerpo es indispensable. Se encuentra en nuestras células y lo necesitamos para producir estrógeno, testosterona, ácidos biliares, vitamina D y otras sustancias.

Pero el colesterol no se disuelve en un medio líquido, así que se transporta en las lipoproteínas a través de la sangre. Las lipoproteínas más importantes son las de baja intensidad, el famoso colesterol malo, y las de alta intensidad son las conocidas como colesterol bueno.

El colesterol malo (LDL)

Es el más presente en el cuerpo, y se encarga de transportar esta sustancia desde el hígado a los tejidos para su uso. La cantidad que tengamos debe ser menos de 100, ya que si está por encima corremos el riesgo de que se acumule en las paredes de los vasos sanguíneos, lo que hará que se estrechen y que aumente el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Una de las maneras de tener alto el colesterol malo es que lo heredemos, pero la realidad es que casi siempre se debe a que llevamos unos hábitos de vida muy poco saludables.

Y eso tiene la ventaja de que nosotros mismos podemos prevenirlo, tratarlo y corregirlo.

Un nivel alto de colesterol tiene la complicación añadida de que no presenta síntomas. Sólo podemos saber si está alto o no, mediante un análisis de sangre. Y por eso, según el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés), las personas deben hacerse el primer examen de detección de colesterol entre los 9 y los 11 años y desde esa edad, repetirlo cada 5 años.

Más adelantes, los hombres de entre 45 y 65 años y las mujeres de entre 55 y 65 años está recomendado que se hagan exámenes de detección de colesterol cada uno o dos años. Y las personas mayores de 65 años deben hacerse análisis de colesterol una vez al año.

Tratamiento

En condiciones normales, para combatirlo sólo hace falta que llevemos una dieta saludable, que hagamos ejercicio habitualmente, y si es necesario y el médico nos lo manda, que tomemos una medicación específica para ello.

Y ahí entran en juego las estatinas, como la atorvastatina (Lipitor) y la simvastatina (Zocor), que son el tratamiento más común para el colesterol LDL alto.

Una vez que no es heredado, las causas que nos pueden provocar la subida del colesterol en nuestros análisis son muy variadas, pero la más frecuente de todas es la ingesta excesiva de grasas, sobre todo las trans y las saturadas, como las que se encuentran principalmente en la mantequilla, los lácteos enteros, los huevos, las carnes, los embutidos y los productos de bollería, entre otros alimentos de consumo muy habitual y que son recomendables sólo en pequeñas cantidades.

Colesterol bueno (HDL)

Recoge el colesterol del torrente sanguíneo y de los tejidos, y lo lleva al hígado para su eliminación a través de la bilis. Un nivel bajo de HDL es malo porque aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular.