Parece un tema fácil de afrontar, del que ya lo sabemos todo y que no tiene mayores complicaciones ni secretos para los amos de casa.

Además, como a todos nos gusta que nuestra ropa esté limpia y tenga buen olor…

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Pero no basta.

Y aunque muchos pensemos que con meter la ropa en la lavadora, ponerla a dar vueltas con el detergente y quitar las manchas es suficiente… Tal vez estamos equivocados.

La ropa está en permanente contacto con nuestro cuerpo y es importante para nuestra salud que higiénicamente siempre esté lo mejor posible.

Es más, en muchas ocasiones la propia tarea de hacer la colada puede ser el origen de un contagio.

Y por si alguien no lo sabe, las prendas de ropa son unos fómites muy habituales, es decir, objetos capaces de transportar microbios infecciosos.

¿La colada puede ser un riesgo?

Una reciente investigación, publicada en Journal of Applied Microbiology, ha revelado los puntos de la colada donde, si no lo hacemos correctamente, aumentaremos el riesgo de infecciones.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores revisaron datos sobre agentes infecciosos ya publicados e hicieron una evaluación cuantitativa del riesgo microbiológico.

Encontraron muchas investigaciones previas donde se detectó la existencia de patógenos importantes en los tejidos de la ropa.

Incluso hay documentados brotes de enfermedades infecciosas y parasitarias como gonorrea, sarna, hepatitis B, rotavirus… causadas por un mal manejo de la ropa en la colada,

Y entre las enfermedades infecciosas que más probabilidades tendrían de infectarnos a través de la ropa destacan las provocadas por virus.

La razón es que, aunque no sobrevivan tanto en la ropa como las bacterias o los hongos, los virus suelen ser más infectivos.

Además, están detrás de muchas infecciones respiratorias y digestivas comunes.

Si tomamos como base este artículo científico, extraeremos la conclusión de que hacer bien la colada depende de:

Por eso los consejos que incluimos a continuación lo son para las diferentes variables a las que nos estamos refiriendo.

Si estamos en un hogar sano y con ropa sin apenas manchas…

Si en la casa no hay nadie enfermo y la ropa no está especialmente sucia, será suficiente con utilizar un detergente normal y lavar con agua fría.

Porque en una casa donde todos están sanos y tienen un buen sistema inmunitario, es muy poco probable que se produzca una infección por un mal manejo de la colada.

En estos casos el lavado habitual eliminará la mayoría de posibles agentes infecciosos, y el riesgo de infección será prácticamente nulo.

Si además nos lavamos o higienizamos las manos después de hacer la colada o de mover la ropa mojada, aún mejor.

Si estamos en un hogar sano, pero con ropa muy sucia…

Para eliminar de manera efectiva las manchas de la ropa, es probable que necesitemos utilizar detergentes de mayor calidad: que contengan más tipos de surfactantes o detergentes enzimáticos.

Por ejemplo, es recomendable utilizar este tipo de detergentes para el lavado de toallas, ropa de bebés o ropa interior, muy susceptibles de contaminación microbiológica.

Si no tenemos este tipo de detergente, también podemos poner la lavadora con agua más caliente, y tendremos un resultado parecido.

Si en nuestro hogar hay alguien enfermo, o sospechoso, por alguna infección respiratoria (covid-19, gripe, resfriado…)

En estos casos, hay que tener precaución con el manejo de la ropa y con la ropa de cama.

Y aunque la mayoría de las personas no lo hace, no es una exageración decir que es importante el lavado de manos (o incluso utilizar guantes), después de tocar la ropa sucia.

Y, por supuesto, evitar tocarnos la cara mientras estamos haciendo la colada.

En cuanto al modo de lavado, los virus respiratorios se eliminarían fácilmente de la ropa con detergentes de buena calidad.

Si en casa hay alguien resfriado, o con gripe, o sospechamos que lo pueda estar, se recomienda utilizar algún detergente de gama superior. Y esto unido al uso de agua caliente, será suficiente para que la ropa quede bastante desinfectada.

Y no haría falta mucho más. Ni siquiera separar la ropa a la hora de lavarla.

Los virus respiratorios comunes suelen tener una envoltura lipídica que se elimina fácilmente con los surfactantes de los detergentes.

En hogares donde haya alguien enfermo por una infección entérica (diarreas, vómitos…) y ropa de trabajo especialmente peligrosa

Aquí, por supuesto, también es necesario lavarse las manos después de tocar la ropa.

Incluso es recomendable usar guantes desechables, siendo conscientes de que no hay que tocarse la cara con ellos y de que hay que quitárselos de manera adecuada.

En estas circunstancias el lavado debería ser más intenso y también se recomienda lavar la ropa con mucha frecuencia.

Además, la ropa del enfermo no debería lavarse junto a la ropa de los demás.

Los virus entéricos suelen ser más resistentes y aguantarían más en la ropa.

Para asegurarnos su eliminación tenemos que añadir otros productos además de un mejor detergente, como lejía u otras soluciones desinfectantes.

La temperatura de lavado está clara: la máxima que permita el tejido.

Estas medidas de prevención también pueden aplicarse a algunas prendas de trabajo.

Por ejemplo, la bata de la pescadería, el pijama de un enfermero o el mono de un ganadero. Tejidos que se manchan habitualmente y/o que pueden alojar microorganismos peligrosos.

Aunque la recomendación ideal, siempre que se pueda, sería que estas prendas se lavaran en un entorno diferente al doméstico.

Recomendación final

No hay que agitar o mover la ropa demasiado cuando están sucias. Podría hacer que entren en contacto agentes infecciosos con nuestra cara.

Si utilizamos secadora, lo ideal sería utilizarla a una temperatura acorde a la temperatura de la lavadora.

En los hogares sanos, con usar la secadora a temperatura entre baja y media sería suficiente. En hogares con personas enfermas, es más recomendable usar temperaturas altas.

Sin embargo, es muy probable que lo mejor sea dejar la ropa secar al sol. Se ha observado que el número de microorganismos se reduce considerablemente cuando la ropa se seca así, debido en buena parte a que la radiación solar ayuda a eliminarlos.

En cualquier caso, siempre hay que guardar la ropa en el armario cuando esté completamente seca.

Para esto podría ayudarnos la plancha. Planchando la ropa no solo nos daríamos cuenta de si queda alguna prenda húmeda, sino que terminaremos de desinfectar la ropa al utilizar temperaturas muy altas en los tejidos.

Pero, según los autores, lo más importante y lo que reduce al mínimo el riesgo de infectarse por la ropa, es

Solo con estos sencillos gestos se evitarían la gran mayoría de enfermedades que utilizan la ropa para contagiar.