La mascarilla es ya un imprescindible en plena pandemia del coronavirus. Desafiando a las normas sanitarias para frenar la expansión del virus y los contagios, una mujer acudió a comprar al supermercado sin la mascarilla. Ni corta ni perezosa se puso a la cola para pagar y una de las empleadas la abroncó por ir sin la mascarilla obligatoria.

La reacción de la mujer en un supermercado de Sudáfrica no se hizo esperar. La empleada que le abronca por ir sin mascarilla le advierte en contadas ocasiones que si no lleva ninguna tendrá que abandonar el establecimiento. Rápidamente la mujer se quita el tanga y lo utiliza como mascarilla, así, sin pensar. "¿Eres feliz ahora?, pregunta a la trabajadora, que no da crédito a lo que está pasando ante sus ojos.

Los clientes que se encontraban presenciando tal descabellada situación se arrancan a aplaudir. La trabajadora del supermercado celebra la improvisada mascarilla con el tanga: "Bueno, personalmente lo encuentro aceptable. Al fin y al cabo es una máscara. Y, francamente, creo que las bacterias en tu tanga son menores que en la mascarilla. Bien hecho, brillante", comentó.