Nunca pensó Sharon Carr que un simple paquete de patatas fritas con sabor a queso "Cheetos" le iba a costar tan caro. Y es que fue precisamente una bolsa de estos conocidos snacks y una botella de agua las pruebas que finalmente permitieron a los agentes de policía identificar a Sharon como la responsable de una robo en primer grado.

Según el atestado de la policía de Tulsa, en Arizona, recibieron una llamada de emergencia alertando de un robo en un domicilio. La propietaria y sus dos hijos pequeños estaban en casa cuando vieron cómo una desconocida estaba forzando una de la ventanas del inmueble para entrar en el interior. Al verse sorprendida por la dueña, la ladrona salió por la ventana pero dejó tras de si un particular rastro.

La patrulla de la policía que atendió la llamada de emergencia localizó justo debajo de la ventana una bolsa de "Cheetos" vacía y una botella de agua. Alguien se había dado un festín de este aperitivo de color naranja y había dejado tras de sí los restos. Cerca del domicilio, los agentes localizaron a Sharon Carr. Su aspecto coincidía con la descripción que les había facilitado la propietaria del inmueble. La víctima la había identificado pero no tenían más pruebas... hasta que el polvo naranja de los snacks hizo su magia. Y es que Sharon Carr estaba manchada de este residuo y tenía restos en la boca y entre los dientes.

👮CHEETO RESIDUE LEADS TO BURGLARY ARREST - Tales from the TPD blotter👮 A good reminder that Cheeto dust can be pretty...

Posted by Tulsa Police Department on Monday, March 1, 2021