19 de julio de 2019
19.07.2019

Siete Aguas, 40 años de emociones

El histórico Gran Fondo contará en esta edición 2019 con imágenes donde se mostrará la evolución de la carrera a pie y sus equipajes

18.07.2019 | 22:55
Siete Aguas, 40 años de emociones

Corría el verano de 1980 y un grupo de personas pertenecientes a la Asociación para la Cultura Popular en Siete Aguas preparaban el programa de actividades para los meses de verano. Cultura, música, exposiciones, naturaleza y deporte eran ya los temas que este grupo trabajaba en Siete Aguas desde los años finales de la dictadura.

Dos años antes habían incluido una carrera a pie, la subida a la Fuente de la Pina, en la que participaron unas cincuenta personas. La distancia y el recorrido animó a la población y muchas personas lo hicieron andando y los más jóvenes corriendo. En 1979 se repitió la experiencia y ahora con casi un centenar de personas. Estaba a punto de nacer una clásica. Y esa clásica iba a tener en sus primeras ediciones la distancia de 20K, y además de una dureza excepcional. Las carreras por la montaña no existían y el Maratón Popular aún no se celebraba.

En el mes de julio de 1980, veintiséis atletas se daban cita a las 9 de la mañana para correr esta carrera con unos desniveles descomunales para la época. Entre los participantes figuraban atletas como Teodoro Pérez Tomé, en esos momentos uno de los mejores maratonianos españoles. Veintidós participantes llegaron a meta y muchos de ellos ocuparan puestos destacados en la S. D. Correcaminos. También hubo un perro de caza que acompañaba a un corredor, que se perdió y fue encontrado 15 días después, sano y en excelente estado de salud.

Zancada a zancada, la carrera fue creciendo gracias a los distintos equipos que la organizaron, al ayuntamiento y al apoyo de la Diputación de Valencia, que a partir de 1997 decidió que se celebrara el trofeo Presidente de la Diputación. Paralelamente, la distancia se fue reduciendo, y a partir de 1987 quedó fijada en 15.150 metros.

Primero fueron los atletas portugueses los que se distinguieron: los Cipriano Lucas y Juvenal Ribeiro, pero sobre todo Albertina Machado, que aún conserva la mejor marca. La presencia de atletas africanos levantaba expectación, en especial los keniatas: Paul Kipkoech, John N'Gugi, Andrew Masai, Reuben Cheruyot, James Boiben, John Korir. Las keniatas y etíopes asombraban a propios y extraños: Susan Sirma, Margareth Nghoto, Iness Chenonge, Selina Kosgei, Merima Demboba.

Entre los españoles estaban Antonio Campos, Eduardo Alcaina, Pablo Martín, Constantino Esparcia o Juan Carlos de la Ossa con tres triunfos. O mujeres valencianas, auténticas pioneras, como Rosa Biosca, Amparo Sahuquillo, Eugenia Folgado, Mónica Pont y las españolas Dalia López y Azucena Diaz. En las últimas ediciones, han brillado la valenciana Laura Mendez y la francesa Liv Westphall junto con Ricardo Serrano y Ouais Zitane.

Se calcula en más de 45.000 las personas que han corrido esta prueba, procedentes de más de 50 países. Sin embargo, lo más reseñable es, ha sido y será el atleta de a pie, el que corre para desarrollar vínculos de amistad y de superación personal. Ellos y ellas son la columna vertebral. Esta carrera, como todas las carreras, no sería nada sin esas mujeres y hombres que han hecho de este deporte el número uno en practicantes en nuestra tierra, conocida ya como el paraíso de la carrera a pie.

Este año, Siete Aguas prepara una serie proyectos con los que celebrar esta efemérides, y entre ellos una colección de fotos que permitirán ver la evolución de la carrera a pie, los equipajes y toda la tecnología que se ha incorporado en sus últimos cuarenta años. Si un día un general famoso arengó sus tropas con la frase «desde lo alto de estas pirámides 40 siglos os contemplan», el 17 de agosto de 2019 desde lo alto del Cerro, la montaña que corona Siete Aguas, 40 años contemplarán la carrera de un pueblo humilde que ha hecho de su música, su clima y la amabilidad de sus gentes sus señas de identidad.

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