02 de julio de 2018
02.07.2018

Cuestión de prioridades

02.07.2018 | 04:15

¿Penalti o no penalti? ¿Arbitraje injusto o correcto? Todas o casi todas las mañanas este tema es el centro de debate y discusión de muchas personas, comentando la jugada del día. Imágenes que dan la vuelta al mundo y llegan a ámbitos que sobrepasan el aspecto deportivo. Periódicos, radios, conversaciones en la escuela, tertulias de bar... todas empiezan con este tema.

Un típico comentario es: «Vaya robo, fue escandaloso». Sin embargo, ¿no se ajusta más al escándalo el hecho de que 1 de cada 3 niños en España vive en la pobreza o en riesgo de exclusión, o que dos terceras partes de la población asiática sufre de hambruna? Entonces... ¿por qué lo que a priori es menos importante cobra mucha mayor repercusión? Escucho a menudo a gente decir: «Me da pena por este jugador, era su última oportunidad de ganar el torneo». ¿Pena? ¿Da pena una pequeña e insignificante mancha en la extravagante y utópica vida de un multimillonario? Lo peor es que, a este tipo de personas, se les pregunta luego sobre noticias y datos de pobreza como los antes mencionados y ponen cara de: «Bueno... es triste, pero qué se le va a hacer».

Quizá la razón por la que la mayoría de la gente de la clase media, sobre todo jóvenes como yo, tenemos esos pensamientos es porque nos es mucho más agradable y esperanzador mirar hacia arriba que hacia abajo. Tenemos la esperanza de que algún día nos acercaremos a esa gente rica o, por lo menos, a esa vida de éxito. Y ya sabemos todos... resulta mucho más fácil ser compasivo con aquel a quien te quieres parecer que con aquel a quien te atemoriza asemejarte.

Sea como sea, vivimos en una sociedad que se ciega y se tapa los ojos a sí misma, en la que mientras sigamos llamando «robo» a la bienintencionada decisión de un árbitro, los de arriba seguirán aprovechando la tapadera para cometer robos, pero de esos que agravian contra nuestros derechos. Y digo yo: visto lo visto, y viendo cómo está el mundo hoy en día, ya es hora de que nos replanteemos nuestras prioridades, ¿no? Gonzalo Pardo Rodríguez. Valencia.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook