18 de abril de 2020
18.04.2020
Levante-emv

Estado policial

18.04.2020 | 21:30
Estado policial

Esta tarde hice, como intento hacer todos los días desde la cuarentena, un poco de deporte
cardio en casa y me tomé una ducha merecida después. Estaba super contenta y relajada
cuando de repente escucho gritos de altavoz y un helicóptero circulando encime de mi bloque
en la Malvarrosa.
El helicóptero me ha dado un susto tremendo. Y cuando me asomé por mi balcón, ví que
también a muchos de mis vecinos que se habían asomado a sus ventanas a ver qué pasaba.
Nos gritaban que no podemos salir a la calle y que tenemos que permanecer en casa. El
helicóptero estuvo circulando por lo menos media hora. Y a mi me daba miedo. Sentía mi
corazón palpitando a toda velocidad. ¿Vivo en un estado policial?
Desde que empezó la cuarentena yo he intentado permanecer el mayor tiempo posible en mi
casa. Salgo una vez a la semana para hacer compras, tomando todas las medidas para no
(posiblemente) contagiar, ni ser contagiada. Vivo sola y no me he acercado a nadie. No he
visto a ningún familiar, a ningún ser querido. Más de un mes sin un roce, una caricia, un
abrazo.
Mis amigos bromean que por tener perras tengo suerte, y seguro que lo tengo porque me dan
mucho amor. Pero los paseos que hacemos son muy cortos. No salimos de nuestra calle y
cuando han hecho sus necesidades, de vuelta a casa. Y eso con una galga que acaba de
cumplir un año, imagínate como está en casa.
Desde luego, lo que hago no es nada especial. Y hay mucha gente que vive en peores
condiciones que yo. En mi barrio de las Casitas Rosas hay muchas familias numerosas con
niños pequeños. No me puedo imaginar lo que significa vivir cuatro, cinco o mas, en un piso
que ni llega a los 60 metros cuadrados. Pero ellos tampoco han salido desde hace un mes de
casa. Debajo de mi vive una familia con una niña de tres años y un bebe. Es una familia
encantadora, trabajadora y muy humilde. Trabajaban por cuenta ajena. No han salido desde
un mes. Y la niña pequeña y yo nos asomamos a nuestros balcones para saludarnos, ya que
ella venía a visitarme con frecuencia antes de la cuarentena.
Este barrio siempre ha sido de mucho interés policial. Y aunque es cierto que hay cosas
ilícitas que pasan por aquí, esto también estigmatiza. Ha pasado veces que cerraron toda la
calle en búsqueda de drogas. ¡Nadie podía entrar en sus casas! Como estudiante de los
derechos humanos, os puedo decir que eso es una grave violación. Pero desde que empezó la
cuarentena veo que se trata a la gente de mi barrio aún más como ciudadanos de tercera. Y
por un lado también entiendo que se tienen que tomar medidas extremas para parar el
contagio. Y la gente de aquí tiene la costumbre de reunirse mucho con sus familias y vivir en
la calle, pero la mayoría del barrio esta cumpliendo con las restricciones. Se quedan en casa.
Educan a sus niños como pueden, muchos de ellos sin tener material didáctico en casa.
Salimos a nuestras ventanas y balcones para aplaudir a los héroes trabajando para salvar
vidas. Nos aseguramos de que los ancianos que viven solos están bien y no necesitan salir
para hacer compras. Nos apoyamos mentalmente e intentamos hacer lazos solidarios a
distancia. Todos tenemos seres queridos que nos preocupan en especial por esta pandemia, y
haciendo nuestro granito, esperamos que los demás también lo hagan.
¿Pero qué función tiene un helicóptero policial dando vueltas y gritando que nos quedemos
en casa? Da miedo. De sentirte observado. De vivir en un estado donde el terror nos mantiene
sumisos. Y eso que la situación de estar encerrado en casa para mucha gente, y aún más para
aquellos que viven con enfermedades mentales, en una situación precaria o en un hogar
violento, es muy traumático. Yo no creo que un helicóptero gritando realmente hace que la
poca gente que no respeta las normas, lo hagan. Lo que sí que creo que es que a los demás
nos provoca un estado de malestar.
A mí me preocupaba ya bastante el poder que ha tenido la policía. Lo entiendo de un lado por
la situación que vivimos, pero el poder corrompe a la más noble de las personas. Y me
pregunto si las libertades que nos han quitado por esta pandemia, se van a devolver y respetar
sin más. ¿Qué pasará en una próxima crisis? ¿Se van a respetar nuestros derechos
fundamentales? Y ahora que he visto las medidas que se toman, me preocupa aún más:
¿vamos a vivir en un estado policial?

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