29 de abril de 2020
29.04.2020
Levante-emv

El sentido común ante la pandemia

30.04.2020 | 00:51
El sentido común ante la pandemia

La pandemia del COVID-19 está generando el mayor volumen de información conocida en mucho tiempo, y al mismo tiempo la aparición de una proporción equivalente de opinadores que desborda la capacidad de asimilación de los ciudadanos.
En un excelente artículo publicado hace días Julio llamazares escribía con ironía que habían surgido 46 millones de "expertos" en nuestro país, aunque yo distinguiría diferentes categorías; y en este sentido nos encontramos con ignorantes transformados en eruditos que inundan las redes sociales con bulos, manipulaciones, mensajes demagógicos e incitaciones al odio, aparecen analistas que no pueden sustraerse al desahogo ideológico, tergiversando datos con el fin de desprestigiar cualquier medida que tome el gobierno de turno, que necesariamente tiene que cometer errores en una situación como ésta, surgen también los agoreros del catastrofismo, y como no, políticos que intentan justificar sus torpezas y equivocaciones junto a otros que se aprovechan de las mismas y del dolor suscitado en la población para sacar rédito de su propia miseria moral, y por último están los auténticos expertos que ante la enorme complejidad del problema y la falta de evidencias, se esfuerzan en trasmitir su incertidumbre con algo de esperanza para no desmoralizar a la población.
Ante este panorama, cualquier persona que quiera hacerse una idea de cuál es la situación en la que nos encontramos y qué futuro nos espera, lo tiene difícil y más si añadimos cierta debilidad humana a mostrar receptividad para aceptar descalificaciones de personas o ideologías que en principio no son de su agrado.
Al final y con todo este maremágnum, intentamos obtener nuestras propias conclusiones. En este sentido valdría la pena plantearse qué respuesta daríamos ante un problema que aunque, salvando la envergadura del actual, planteara supuestos de índole ético similares.
Se habla mucho del, papel actual de los sanitarios en la lucha contra la pandemia en el sentido de sacrificio y entrega pero no tanto de las actitudes éticas de los mismos y que constituyen la base de su éxito en la citada lucha.
En mi caso como médico que ha vivido situaciones muy complicadas a lo largo de mi vida profesional, he tenido que enfrentarme a circunstancias con gran carga emocional y estrés y siempre he pensado que una buena praxis debería sustentarse en cuatro principios que son, estudio permanente, empatía con el paciente y su familia, una actitud ética y sentido común.
Podríamos exponer algunos ejemplos en este sentido. En ocasiones te enfrentas a una situación en la que un paciente se complica y aun a pesar de poner todo el empeño y conocimiento, la situación desemboca en un final fatal y el paciente fallece. En algunos casos, la familia bajo la influencia de la desesperación puede hacerte responsable de la misma, pienso que en esos momentos se debería aceptar lo injusto de su acusación y esperar a que tras un cierto sosiego, se le pueda dar una explicación razonada de todo el proceso. También puede ocurrir que llegue a la consulta un paciente que ya ha sido visto por otro colega y que no evolucione bien, aun habiendo realizado todos los esfuerzos posibles, lo que provoca la descalificación del mismo por parte del propio paciente o su familiar. Ante esta situación lo que debería hacerse es intentar explicar al paciente el esfuerzo realizado por el compañero haciéndole comprender que en la praxis médica puede haber situaciones complejas que se escapan a una correcta actuación. Hay momentos en los que nos encontramos con circunstancias de excepcionalidad por una presión asistencial puntual y en la que se pone de manifiesto una mala planificación por parte de la Dirección, evidenciándose una falta de medios que hace que tu trabajo este sometido a fuerte estrés. En esos momentos te pones a su entera disposición y sigues con determinación sus recomendaciones dejando para una ocasión posterior la oportuna crítica a su gestión.
En resumen, todos estos principios que deberían guiar cualquier actuación profesional o análisis de la misma, son los que están ausentes en estos momentos tan dramáticos y por el contrario aparecen los sentimientos más oscuros, que inundan gran parte de lo que leemos, vemos u oímos, con exabruptos, culpabilizaciones, incitación al odio, prejuicios etc , que a lo único que nos conducen es a mantener un ambiente social irrespirable y del que , y en este caso sí, va a ser muy difícil salir
Hay una expresión en la que todo el mundo está de acuerdo y es que se debería de haber actuado antes y mejor, pero queda totalmente vacía de sentido si no se sustenta en un análisis constructivo y libre de prejuicios, puesto que en cualquier catástrofe siempre existe la posibilidad de haber actuado antes y mejor.
En momentos de incertidumbre pienso que un valor seguro es recurrir al sentido común.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook