La sequía que asola la comarca del Alto Palancia deja imágenes insólitas en las infraestructuras hidráulicas de la zona. El azote de las altas temperaturas y la escasez del lluvia el verano que acaba esta semana ha provocado el cierre de los negocios vinculados al ocio y el deporte de aventura. Las pérdidas se sitúan en torno al 60% de los ingresos anuales.

El panorama no puede ser más desolador y, a falta de grandes dosis de lluvia, el pantano del Regajo, ubicado en el término municipal de Jérica, y que suministra y garantiza el agua de riego de parte de Segorbe, Sot de Ferrer y Sagunto, registra niveles mínimos de caudal, muy por debajo de su capacidad. Tanto que, según datos oficiales, actualmente el Regajo registra 1 hectómetro cúbico, el 16,67% del total de sus 6 hectómetros cúbicos de capacidad.

Las cifras, que recuerdan que Segorbe ha registrado únicamente 0,4 litros por metro cuadrado en agosto, han obligado a cerrar los negocios de multiaventura mucho antes de finalizar la temporada estival. De hecho, algunos de estos espacios ni siquiera pudieron operar en agosto, cuando mayor volumen de negocio generan.

Tal y como explica Jesús Monleón, propietario de uno de ellos, "llevamos desde el 15 de julio que tuvimos que acabar la temporada por falta de agua". Una situación que supone que hayan renunciado al 60% de sus ingresos anuales, que aumentan considerablemente durante los meses de verano con el alquiler de piraguas y lanchas. La falta de agua en el Regajo impide disfrutar de estos vehículos acuáticos desde hace un par de meses, coincidiendo con la temporada alta de turismo.

Las imágenes del pantano jericano hablan por sí solas después de cinco meses sin apenas precipitaciones. Las habituales visitas de vecinos y turistas en los meses de verano para disfrutar de las vistas y del baño se han sustituido por desplazamientos para contemplar la viva estampa de la sequía más absoluta.

Cabe recordar que a pesar de que a finales de agosto el nivel de agua desciende considerablemente, la imagen es insólita para quienes conocen la zona. "El verano pasado nos bañábamos aquí y ahora está totalmente seco", explica un vecino de Navajas mientras pisa parte de la zona que anteriormente estaba cubierta por el agua.

Agricultura y ganadería

Los agricultores palantinos han podido salvar parte de las cosechas del verano. El cultivo de regadío, aunque con restricciones en algunos municipios, ha salido adelante gracias a la solidaridad del riego entre agricultores vecinos, que han repartido el agua. En algunos casos la solución ha sido el riego por goteo, pese al incremento de la factura de la luz.

Peor suerte ha registrado el cultivo de secano, sobre todo de cereal, en la zona norte de la comarca. Barracas ha visto seriamente afectada la cosecha por la falta de lluvia, que también ha puesto en peligro la del año que viene. Asimismo, olivos y almendros plantados en terreno de secano han visto mermada su producción. En el caso del almendro, indican desde la cooperativa de Viver, "se nota que el rendimiento del fruto es menor, la cáscara es más gruesa y cuenta con menos grano, pero la calidad es la misma". También la aceituna cultivada en secano "verá este año reducido su tamaño al no haber llovido, y la producción es menor que otros años en estos árboles".

El sector ganadero también sufre la sequía. Si hace unos meses el incendio arrasaba gran parte de los pastos, "ya no solo los pastos no crecen y, por tanto, no hay comida para los animales, sino que los navajos donde beben están completamente secos". La pérdida de reses por falta de comida y deshidratación ya es un hecho.