Los análisis efectuados por Salvamento Marítimo en las últimas horas han confirmado que las manchas aparecidas sobre las rocas de las playas de Peñíscola son "de alquitrán", aunque descarta que el vertido provenga de una fuga en el buque Woodford, hundido a 80 metros de profundidad, frente a Illes Columbretes, desde el año 1937.

"Son galletas de un tamaño mínimo las que han aparecido en la playa de Serra d'Irta, pero el barco de vigilancia no ha detectado manchas en el mar", aseguran fuentes de Salvamento Marítimo. Los sensores del avión de reconocimiento rastrearon las zona del litoral costero sin encontrar nada, "con lo cual todo apunta a que las galletas de alquitrán provienen de un vertido ilegal de algún barco que ha hecho limpieza. Desgraciadamente es algo habitual y no lo podemos evitar", añaden las fuentes del organismo dependiente del Ministerio de Fomento.

Además, Salvamento Marítimo descarta que el fuel que ha llegado a la costa provenga del Woodford. "Estamos trabajando allí y no hemos detectado ninguna fuga", explica un experto del Ministerio de Fomento.

De momento, los técnicos no pueden saber el tiempo que llevan las galletas de alquitrán en las playas de Peñíscola.

Por su parte, la consellera de Infraescturas, Territorio y Medio Ambiente, Isabel Bonig, aseguró ayer que técnicos del Gobierno central y de su departamento analizarán las manchas que han sido detectadas en las playas de Peñíscola para determinar su origen, aunque "parece que son algas".

Bonig se ha pronunciado así en una rueda de prensa que ha ofrecido para presentar el programa de conservación de carreteras en la provincia de Castelló para los próximos años y al ser preguntada al respecto. Según ha dicho, "parece que son algas, aunque se realizarán las actuaciones y comprobaciones pertinentes y cuando haya información la facilitaremos".

Para descartar que tales manchas proceden del Woodford-el barco hundido por un submarino italiano en 1937 frente a Columbretes- Fomento envió a la zona un avión de reconocimiento y barcos con técnicos especializados el pasado fin de semana. Los expertos recogieron las muestras y las analizaron en apenas 24 horas.

Aviones de reconocimiento

El Gobierno central cuenta con varios aviones de reconocimiento en propiedad -equipados con la más avanzada tecnología- que realizan labores de vigilancia marítima en aguas de Castelló y Valencia. Los aviones disponen de sistemas de seguimiento de manchas de contaminación y equipos de última generación que permiten la detección de vertidos ilegales, tanto de día como de noche. Las aeronaves monitorizan, calculan el espesor del vertido, lo cuantifican y trasmiten esa información en tiempo real. Cuentan además con un radar de búsqueda de alta resolución específicamente desarrollado para la localización de pequeños blancos, como pueden ser náufragos y ahogados, incluso en estado de mar agitada, a media y corta distancia.

La Guardia Civil del Mar ya ha recibido la información de Salvamento Marítimo para tratar de localizar al barco culpable del vertido ilegal en Peñíscola, según fuentes próximas al caso.