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Transporte

El Plátano de Onda que se convirtió en Furió

La principal compañía de transporte público de Onda cumple 60 años con una flota renovada de 23 vehículos

El Plátano de Onda que se convirtió en Furió

El Plátano de Onda que se convirtió en Furió

Autobuses Furió cumple 60 años. Sus orígenes se remontan, sin embargo, a los años 20, cuando Antonio Furió Agustina, natural de Fanzara, sentó las bases de la compañía conocida como El Plátano. Muchos son los kilómetros recorridos desde entonces, primero en caballerías y diligencias de tracción animal, luego a motor. Su actual gerente, Rafael Beltrán, repasa parte de una trayectoria de la que hoy es la principal compañía de transporte público de Onda.

Como en la mayoría de las empresas de autobuses con tantos años de historia, su origen se remonta al transporte con animales. Los primeros servicios, tal y como explica la compañía en su página web, se establecieron desde el interior de la provincia a la costa y, una vez construido el ferrocarril, enlazaban los pueblos de las comarcas interiores hasta las estaciones más próximas.

Antonio Furió empezó con el transporte en caballerías entre Castelló, Onda y Fanzara. Después llegaron autobuses. La primera línea fue la de Pobla a Arenoso-Onda-Castelló, y posteriormente arrancó la de Onda-Valencia. Durante muchos años, en los meses estivales, se hacía el servicio de Valencia-Onda-Balneario de Montanejos.

Los momentos históricos más complicados se remontan, como para tantos, a la Guerra Civil. En este caso los republicanos, tras la victoria de los nacionales, huyeron de Onda y algunos de ellos incautaron los tres o cuatro autobuses que tenía la empresa para tal fin. La firma, según cuenta Rafael Beltrán, los localizó posteriormente, pero su puesta a punto no fue fácil. «Supuso un reto de esfuerzo y sacrificio por parte de los dirigentes de la empresa y los trabajadores», relata el actual gerente.

Cambios para adaptarse

A mediados de siglo XX, Autobuses Furió asumió los colores que hoy todavía identifican a la empresa, el blanco y rojo, y desde entonces han ido adaptándose a las novedades que han supuesto los cambios tecnológicos, como el ABS, el SRD, el doble arco de seguridad en las carrocerías, la implantación del tacógrafo analógico y digital?

Con el paso del tiempo, sin embargo, la cultura del coche se ha impuesto en la localidad, «lo que ahora incide en una poca utilización del transporte público, salvo para las personas que no tienen vehículo particular», y en los viajes organizados.

Para cambiar esta dinámica -no hay que olvidar que cuantos más coches, mayor contaminación-, «habría que tomar medidas demasiado impopulares» que sí se han puesto en marcha en otras ciudades, como la utilización de los coches en días pares o impares según sus matrículas y la de cerrar el tráfico del centro de las ciudades más grandes a los coches, como por ejemplo en Castelló, lo que llevaría a parte de la ciudadanía a utilizar el autobús.

Mientras tanto, Furió todavía tira del carro del transporte público. Son 23 los vehículos que conforman su flota.

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