Dos años después de la implantación del módulo de Formación Profesional de Técnico Superior de Artista Fallero y Construcción de Escenografías, la primera promoción ya está a punto de salir a la calle. Y no precisamente preparada para ser artista fallero en exclusiva, sino para construir escenografías en productoras teatrales.

«En la primera promoción se han decantado más por la construcción de escenografía y decorados, mientras los que se han quedado en falla son conscientes de que les queda aún mucho por trabajar», aseguró Xavi Ribes, uno de los profesores.

El módulo que muchos artistas falleros reivindicaron ha servido para «dar a conocer que los artistas podemos hacer más cosas que una falla», afirma el experto, que reconoce que «la asignatura pendiente de los falleros es que nos encerramos en los talleres y no vemos las oportunidades que hay aquí y fuera de España y es lo que se intenta dar a conocer este módulo».

La primera promoción también tiene alumnos avanzados que ya se han incorporado al mercado laboral. Dos de ellos se han asociado para hacer fallas infantiles en Valencia e incluso han obtenido algún premio este año.

A su vez, otros dos ya trabajan en productoras de escenografía.

Clases

En cuanto a las diferencias entre la primera promoción y la segunda del módulo de Artista Fallero, Ribes comentó que «son gente más joven, con una inquietud de trabajo más dinámica», a lo que se ha unido una mejor organización del módulo. «El año pasado no recibimos el material terminando el primer trimestre y se ha notado en el trabajo final», dijo el docente, que reconoció que «nosotros también hemos aprendido y lo que el año pasado no hicimos bien, lo intentas corregir».

La gran mayoría de alumnos proviene de municipios de Valencia, como Requena, Picassent, Alfafar, Catarroja o Sagunt. Apenas unos cuantos son de Borriol, Benicarló o Borriana. «Es una provincia más grande y con más cultura de falla», aseveró el profesor.

Por su parte Carmen Ibáñez, una de las alumnas de primero, tiene claro que quiere dedicarse a la construcción de fallas.

«Desde fuera se veía diferente, pero al empezar el curso hemos hecho de todo, el interior, exterior de la falla, estructura, e incluso dibujar y montar una falla por ordenador», indicó la estudiante. «Hemos aprendido más de lo que parece, y nos hemos dado cuenta de lo que cuesta realmente montar una falla», dijo.