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«Si el PP pierde la mayoría y Compromís es la fuerza que más crece, pediré la alcaldía»

«Si el PP pierde la mayoría y Compromís es la fuerza que más crece, pediré la alcaldía»

«Si el PP pierde la mayoría y Compromís es la fuerza que más crece, pediré la alcaldía»

Acaba de hacer pública su voluntad de ser el candidato a la alcaldía de Castelló. ¿Qué le impulsa a presentarse por tercera vez como cartel electoral?

Había tres escenarios posibles. El primero era dar por acabada mi vida pública, que durante mucho tiempo fue el escenario privilegiado; el segundo era optar a las primarias para ir en la lista autonómica; y el tercero, el de las municipales. Se ha producido un cúmulo de circunstancias que ha determinado mi decisión. Por una parte, Compromís tiene en Castelló el equipo más cohesionado y sólido que ha habido nunca, con un crecimiento de la militancia muy importante. Por otra, como nacionalista que soy, ser diputado autonómico sería un reto ilusionante pero entiendo que el mío no es el perfil más adecuado. En Castelló creo que el PP puede perder la mayoría absoluta y, si es así, no gobernará. Mi experiencia en el ayuntamiento de estos años creo que es un valor añadido que puedo aportar a Compromís. Además, va a haber primarias abiertas y si las gano me sentiré plenamente legitimado.

Eso de que pensó en dejar la política suena un poco recurrente...

Sé que suena recurrente, pero si no hubiera tenido esa intención se explicaría mal por qué he hecho otra licenciatura y he puesto en marcha una empresa en la que en estos momentos no trabajo y, por tanto, no tengo ingresos. Para qué voy a construir algo que no me reporta beneficios si no es para buscar una salida de futuro. En algún momento volveré al mundo privado, que también me apetece. Busco marcarme nuevos retos y el de ahora es diferente porque, si gano las primarias, no me presentaré para ser concejal, sino para ser alcalde.

¿Tiene la percepción de que en 2015 el PP perderá la mayoría absoluta que ostenta desde 1991?

Creo que sí. No sólo por el cansancio o la corrupción, sino también porque ha caído el mito de la buena gestión de la derecha. La clase media, la base social mayoritaria, lo está pasando peor que nunca y se ha dado cuenta de que es fruto de las políticas del PP.

¿Ha mantenido contactos con otras formaciones de cara a un posible gobierno de coalición?

Sí y son públicos. He hablado básicamente con Amparo Marco (portavoz del PSPV), con EU directamente no, pero es un escenario que está ahí. Desde luego, Compromís no permitirá, ni por activa ni por pasiva, gobernar al PP. Ni siquiera con una abstención. ¿Eso quiero decir que habrá un bipartito o un tripartito? No sé exactamente cómo se configurará, habrá que hablarlo y ver programas.

Asegura que esta vez concurre para ser alcalde, ¿será una de las premisas para pactar?

Depende de los resultados, pero sí. Si los resultados van en la línea que esperamos, que es superar el 15 % de votos, eso nos situaría en cinco o seis escaños en el palacio municipal. Tal vez no seríamos el partido más numeroso de la actual oposición, pero sí los que más creceríamos. Si queremos cambiar algo más que sillas y hacer una transición hacia otra forma de gobernar, obviamente queremos la alcaldía.

¿El gobierno tripartito de Vila-real es su ejemplo?

Es un magnífico ejemplo. Desde el punto de vista interno, en Vila-real se dio el mismo caso que en Castelló, ya que Bloc e Iniciativa no fueron capaces de ponerse de acuerdo y ahora funcionan de forma fantástica juntos y son un solo colectivo. En Castelló también ha habido esa unificación. Respecto a a la relación con otras fuerzas, el gobierno de Vila-real está funcionando francamente bien. Me he reunido con empresarios que eran reticentes a ese pacto de gobierno en Vila-real y que ahora dicen que están cobrando lo que el PP no les pagaba. Por otra parte, un gobierno de coalición tiene una ventaja sobre uno de partido único y es que hay un mayor control interno.

¿Y qué espera del fenómeno de Podemos?

Nos pareció interesante el fenómeno de las europeas. Falta ver cómo se traslada esto a las municipales y autonómicas. En Podemos hay un liderazgo muy fuerte de una persona y no sé si esto se reproducirá en todas las ciudades y autonomías.

En las pasadas europeas, Compromís fue la sexta fuerza en la ciudad, por detrás de Podemos, EU y UPyD.¿Teme que este escenario se traslade a las municipales?

Ya nos ocurrió en las anteriores europeas, en que fuimos la quinta fuerza porque no estaba Podemos. Pero en esta ocasión hemos multiplicado por cinco el número de votos y eso que hace cinco años el candidato era de Castelló, porque era yo. Desde las últimas municipales, hemos mejorado resultados elección tras elección y tenemos un 23 % más de militantes que hace tres años.

¿Cree que Alfonso Bataller será el candidato del PP?

Creo que sí y es una excelente noticia porque quiere decir que el PP sabe que ni cambiando de candidato va a ganar. Además, he visto cambiar a Alberto Fabra y Javier Moliner su discurso severo sobre las líneas rojas diciendo que la de Bataller es una imputación administrativa. No hay que olvidar que Bataller está imputado por la trama de Gürtel, que es un caso de corrupción política y de financiación del partido. Creo que lo presentarán esté o no imputado y que cuando pierda se irá de director al Hospital Provincial, donde ya le están preparando la plaza.

Pues usted alimentó la tesis de Vicent Sales como recambio de Bataller...

Creo que ha ido cambiando la situación y que hace un año era más probable que ahora la opción de Vicent Sales. Evidentemente, hay una parte de juego político, de igual forma que él me presenta a mí como jefe de un tripartito. Sales tiene el problema de que ha sido candidato a todo y no le han nombrado nada. Tenía un currículo inmaculado hasta las pasadas elecciones, en que lo nombraron jefe de campaña y se han pegado un buen golpe.

Su partido aboga por la supresión de las provincias y de las diputaciones. Su experiencia de tres años en la diputación ¿le reafirma en la opinión de que no es una institución útil?

Útil es porque le envían dinero para repartir. ¿Sólo puede hacer eso una diputación? La respuesta es que no. En Madrid no hay diputación y los pueblos tienen luz y agua. La diputación es una institución que no genera recursos propios, recibe dinero de fuera para repartirlo y, entre medias, gasta mucho, por ejemplo, en el sueldo de los 27 diputados.

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