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Francesc Michavila

"Hay que abrir la puerta de la universidad a jóvenes investigadores"

"La educación es un estímulo para el país, no una carga, y lamentablemente el Gobierno y la Generalitat no lo ven así"

"Hay que abrir  la puerta de la universidad a jóvenes investigadores"

"Hay que abrir la puerta de la universidad a jóvenes investigadores"

¿Por qué se ha hecho necesario un curso sobre el gobierno de las universidades?

Cada dos años intentamos traer un tema que sea muy importante en el mundo universitario y que sea una referencia para las universidades. Y el gobierno de las universidades es un tema de máxima actualidad, porque ha llegado el momento en el que más allá de hablar hay que actuar. Las instituciones universitarias deben lograr unos objetivos de eficiencia y organización más en consonancia con los países punteros en universidad, como por ejemplo EE UU Holanda, Alemania, Suecia, Inglaterra, o recientemente Portugal. La cuestión es que en España el rector tiene autonomía, pero luego no tiene margen de decisión por ejemplo en la contratación de los docentes, los salarios u otras cuestiones de gran importancia.

¿Qué beneficios puede aportar esta autonomía?

Por ejemplo, yo puedo decir que he hecho un estudio sobre la influencia de la autonomía de las universidades en la calidad en la Europa de los 15, comparando los grados de autonomía (organizativa, académica, de recursos y financiera) y los rankings. Los resultados revelan que la autonomía marca totalmente la calidad del sistema y las universidades con más autonomía de Gobierno tienen un mejor índice de calidad por millón de habitante. En España las universidades, según la Constitución, tienen una autonomía máxima, pero sólo sobre el papel, porque el sistema de gobierno reduce mucho la capacidad de tomar decisiones, ya que el rector está muy limitado por los órganos colegiados.

¿Pero cuál es la frontera entre dar más poder al rector y que el órgano sea aún democrático?

Por supuesto debe ser una organización democrática y con la participación de todos. Pero hay que aumentar su eficiencia. Y por supuesto no hablamos de que el control político pueda elegir al rector. Rotundamente no. Hay parcelas del funcionamiento que deben ser preservados (como la elección de profesorado), pero sí que puede haber una profesionalización en otras parcelas. Por ejemplo, es importante debatir la conveniencia de profesionalizar órganos como el Consejo Social de las universidades, para que no sean personas que acuden una vez al mes y que sean verdaderos especialistas que trabajan constantemente en un área.

¿Qué cambios serían clave?

Lo primero que interesa es que la universidad pública debe ser muy eficiente (y puede ser más eficiente que la privado). Segundo, lo que más importa es estar al servicio del progreso social y científico. Y hay tres elementos claves: la autonomía, la rendición de cuentas de resultados y los incentivos. Con estos planteamientos, los principales cambios a debatir se sitúan en tres bloques: una desregulación (pasar de una legislación de la desconfianza a una legislación de la confianza, sustituyendo los controles a priori por la evaluación de resultados a posteriori y la transparencia de todo el proceso), mayor autonomía y, por último, que no se exija uniformidad en los modelos de gobierno.

¿Y en cuanto a la gestión?

Es importante distinguir las labores académicas de las de gestión. El mundo académico no puede ser controlado por el poder político y ahí no tiene nada que decir. Pero en la gestión administrativa sí debe haber una profesionalización.

¿Será el debate de Benicàssim un referente para el posicionamiento de la Universidad española sobre sus formas de autogobierno?

Los cursos de Benicàssim son ya un referente en el debate y la reflexión sobre la universidad en España, y también en Europa. Son conferencias no pagadas, pero aún así los ponentes vienen gustosamente y son personas de altísimo prestigio a nivel nacional e internacional. Este año hemos tenido que cerrar la lista de admisión un mes antes y tenemos una amplia lista de espera. La razón es que se crea un ambiente mágico porque hay un grupo de profesionales y de amigos que quieren trabajar mucho y hay un deseo de intercambiar experiencias.

¿Están el Gobierno y la Generalitat poniendo la autonomía de la universidad pública en riesgo?

Sin recursos no hay milagros. Si se reducen los presupuestos o hay impagos, ese es el problema más grave, porque sin recursos no hay una universidad potente de cara al futuro. Si hay recursos se puede avanzar y pensar en alternativas y modelos de mejora. Y resulta inaceptable que el Gobierno alegue que ninguna universidad española está entre las 100 primeras del ranking mundial, porque no pueden pedir resultados cuando recortan dinero a las universidades y en el resto de países se aumentan los recursos. La investigación y la formación de capital humano es el futuro de un país, estimulando competitividad y colaboración ambos unidos.

¿Es sólo falta de financiación o el Gobierno no cree en una universidad pública?

No veo que el Gobierno central actual y la Generalitat hayan dado ninguna muestra de creer en la universidad pública. No veo que la considere una cuestión prioritaria para el país, y sin embargo es fundamental. La educación no es una carga, sino un estímulo para un país, y los políticos que gobiernan España y la Comunitat lamentablemente no lo ven así.

¿Cuáles son las prioridades que necesitan las universidades a corto plazo?

Revitalizar la investigación, recuperar la ilusión de los jóvenes para ser investigadores, incorporando canteras. Segundo, reformar y relanzar los estudios avanzados de master y postgrado, y que tengan visibilidad y sean atractivos para que venga gente de fuera a estudiar. Y el más importante, recuperar el acceso igualitario a la universidad rebajando los precios de las tasas y recuperando las becas, adecuando los precios a la realidad social de crisis de las familias españolas.

¿Y los principales obstáculos o retos?

El principal son los recursos humanos, la no renovación de las plantillas y el envejecimiento del profesorado. Es urgente que volvamos a abrir las puertas de las universidades a los jóvenes dándoles unas expectativas de futuro para hacer una carrera y que puedan darle un retorno a la sociedad con lo que han aprendido.

¿Por qué está sufriendo la universidad Jaume I de Castelló (y las del resto de España) una fuga de cerebros?

Es la clara consecuencia del recorte de recursos. Y eso es una de las peores cosas que le puede pasar a un país; matar la ilusión de los jóvenes a base de túnel y oscuridad. Hay que invertir la tendencia para que se queden y recuperarlos y que puedan hacer aquello por lo que están formados. Esto es un ejemplo de ineficiencia. Formas a la gente, y cuando está en condiciones de dar un retorno a la sociedad, los pierdes y los aprovecha otra sociedad. Eso se debe cambiar y hay que dar a nuestros jóvenes la oportunidad de quedarse, si quieren.

Los mismos estudiantes que reivindican la educación universitaria pública cuestionan los mecenazgos y la entrada de la empresa privada, dado que temen una mercantilización. ¿Qué les diría? ¿Dónde están los límites?

La mercantilización es cierta si el que da los recursos marca las prioridades de la universidad. En los países donde está bien desarrollado el mecenazgo, los mecenas no marcan en absoluto las líneas de investigación. No hay que tener miedo al mecenazgo, pero los políticos deben garantizar la independencia de la universidad. Pero dicho esto, la universidad sí debe buscar recursos complementarios a los públicos. ¿Por qué no? Pero eso no debe ser una sustitución de los recursos públicos ni un recorte de los mismos, sino que la financiación pública y la privada deben quedar totalmente separadas. Por ejemplo, se puede hacer incentivando que por cada recurso externo obtenido se aporte uno adicional público. Pero siempre preservando la autonomía como un requisito imprescindible.

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