Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El paraje de la Magdalena tardará diez años en recuperarse de la tala de 300 pinos

La plaga del «Tomicus destruens» acaba con el 15 % de la masa arbórea del principal pulmón verde de la capital de la Plana

El paraje de la Magdalena tardará diez años en recuperarse de la tala de 300 pinos

El paraje de la Magdalena tardará diez años en recuperarse de la tala de 300 pinos

La tala de los pinos afectados por la plaga del «Tomicus destruens» empieza a hacerse palpable en el principal pulmón verde de Castelló. El paraje municipal de la Magdalena ha perdido el 15 % de su masa arbórea y parte de las laderas que circundan el ermitorio presentan una imagen desértica.

Como solución, el ayuntamiento ha anunciado la plantación de 1.000 ejemplares de especies autóctonas como carrascas, algarrobos y arbustos mediterráneos que reemplazarán a los 300 pinos infectados por el pequeño escarabajo. Sin embargo, el enclave verde tardará un tiempo en recuperar su estampa habitual. Según la asociación de agentes medioambientales de Castelló, recuperará los matorrales , mientras que los árboles dispondrán de alturas en un plazo cercano a los 10 años.

El ejecutivo local, de acuerdo con las recomendaciones de sus técnicos, ha optado por cambiar los pinos afectados por otros árboles más resistentes a la sequía que los pinos, en la línea de lo que vienen reclamando los grupos ecologistas. Los agentes medioambientales explican que el crecimiento de la carrasca o el algarrobo es más lento que el de un pino pero que soportan mejor la falta de lluvias. Subrayan que el pino es una especie sustitutiva de otras especies autóctonas del Mediterráneo. Brotó en los montes valencianos, afirman, como consecuencia de la degradación del monte mediterráneo y es originario de Siria. El bosque tradicional está integrado por carrascas, robles, algarrobos, y madroño o palmitos en el caso de arbustos.

Con este cambio, la Conselleria de Territorio y el ayuntamiento esperan acabar con los problemas derivados del «Tomicus». El insecto está presente en los bosques castellonenses desde hace años, pero en este ejercicio su virulencia se ha intensificado ante la ausencia de lluvias. El periodo de sequía, además, ha coincidido con los recortes de la Generalitat Valenciana en las brigadas antiplaga, que fueron suprimidas en febrero de 2013 dentro del ajuste en la empresa pública de Vaersa. Entre otros se suprimió el puesto del Desert de les Palmes.

La corta de los pinos infectados en la Magdalena se inició el pasado 13 de noviembre. Los asume una empresa contratada por el consistorio al ser un paraje municipal y el coste ronda los 30.000 euros. Los trabajos finalizarán a mitad de diciembre y eliminarán 300 pinos. La retirada de los árboles es obligada para evitar que se expanda la plaga. Ésta se detecto en septiembre y en dos meses la cifra de pinos enfermos ha crecido un 200 %, pasando de 100 a 300.

La plaga se ha extendido a las provincias de Valencia y Castelló, y en esta última afecta a 40 términos municipales. La Conselleria de Territorio actúa colocando trampas y cortando pinos, pero confía sobre todo en próximas lluvias para poner fin a la misma. Ahora ha rectificado y asegura que invertirá 1,2 millones de euros procedentes de los fondos europeos (Feder) para contener al insecto perforador. Con esta financiación contratará a otros 30 operarios, una decisión que con la que la Generalitat enmienda el ajuste que ejecutó en 2013 en las brigadas municipales.

Los grupos políticos de la oposición consideran que los recortes en personal han incidido en la plaga, mientras el ayuntamiento resalta su intención de repoblar la Magdalena con otros mil árboles.

Compartir el artículo

stats