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La diputación invertirá 3,3 millones en un plan para dinamizar el castillo de Peñíscola

Las mejoras incluyen la creación de nuevos espacios y rutas que pongan en valor la historia y singularidad de la fortaleza

El de Peñíscola quizá sea el castillo más espectacular de la provincia de Castelló tanto por su situación singular dentro del mar como por su papel y simbolismo en la historia de la religión católica. Es anualmente visitado por cientos de miles de personas. De hecho, únicamente durante el pasado año recibió a más de 250.000 personas. En las encuestas sale reflejado el interés por la figura del Papa Luna. Sin embargo, en la actualidad es un castillo vacío cuya arquitectura apenas deja entrever sombras de su historia, personajes y entresijos. Pero todo esto podría cambiar en breve.

El presidente de la Diputación de Castelló, Javier Moliner,anunció ayer ante empresarios turísticos, políticos y medios de comunicación la puesta en marcha de un plan especial de dinamización para impulsar este enclave. «Somos un recurso turístico de primer orden mundial detrás de ocho siglos de historia», ratificó Moliner, que abogó por desestacionalizar el turismo y emprender acciones con el fin de que las visitas al castillo superen el medio millón de visitantes «antes de 2019». Para ello, concretó que el plan permitirá acometer mejoras en el recinto, además de «aprovechar» ventajas comparativas respecto a otros destinos como «el sol y playa y el producto turístico de Castelló, que se abrirá al mundo a través del aeropuerto y la alta velocidad», lo que a su juicio «traerá trabajo todo el año y será un punto de inflexión» en relación al turismo provincial actual.

El Plan de Dinamización Turístico Cultural del Castillo pretende multiplicar las oportunidades de este enclave, Según avanzó Moliner, la primera fase de las obras de recuperación comenzará la próxima semana y contarán con un presupuesto de 500.000 euros. En cuanto a los trabajos, esta primera fase incluirá la habilitación del faro como centro de visitantes y la restauración de varios elementos arquitectónicos.

«La Diputación Provincial quiere transformar el castillo, porque no queremos que sea un castillo para venir a ver sino para venir a sentir, para experimentar y vivir los momentos históricos que durante estos ocho siglos ha vivido», dijo Moliner. Por su parte, el alcalde de Peñíscola, Andrés Martínez, alabó el proyecto y valoró que la inversión «hace justicia a la historia y singularidad del castillo».

Mejoras

El Plan Director incluye la restauración del patrimonio del castillo así como del parque de artillería, la renovación de la oferta museográfica y la adecuación de los accesos con el objetivo de que esta fortaleza recupere todo su esplendor y sea lo más atractiva posible para el visitante. Además, incluye la puesta en marcha de dos rutas temáticas por toda la provincia en torno a los templarios y a la figura del Papa Luna, lo que permitirá que los turistas que visiten Peñíscola puedan ampliar esta experiencia y conocer los pueblos del interior.

Para conseguir todos estos objetivos, el plan garantiza una inversión de 3,3 millones de euros repartidos en seis años, que permitirá ir actuando en unas zonas e ir abriendo otras tras las mejoras. La arquitecta Pepa Balaguer, una de las integrantes del equipo redactor del Plan Director señaló que el objetivo es recuperar patrimonio y que las actuaciones redunden en toda la ciudad con más visitantes y en el resto de la provincia a través de las rutas sobre el Temple y el Papa Luna.

Otro de los objetivos es dotar a la población de un Centro de Interpretación sobre la figura de Benedicto XIII, el Papa Luna, con su historia y vida en el castillo, además de poder transmitir a los visitantes cómo vivía la Curia, sus vivencias y emociones.

Los trabajos supondrán mejoras en humedades, iluminación, museografía y trabajos arqueológicos. Algunas laudas funerarias templarias, piezas de artillería halladas durante trabajos anteriores, fosos, túneles y polvorines se unirían a los espacios visitables, al igual que algunas zonas de paso y un huerto pontificio que se instalaría probablemente en la zona que ahora tiene ocupada una empresa de aves.

Recuperar esos 7.240 metros cuadrados para sumarlos a los 2.545 metros cuadrados del castillo es otro de los objetivos. El recinto mejorará sus condiciones de visita, reubicará espacios administrativos en el faro, incorporará audioguías en varios idiomas y se restaurarán las zonas en peor estado. A su vez, se eliminarán las exposiciones culturales temporales para dar paso a otras permanentes para revitalizar el espacio.

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