El Toro celebra este fin de semana una nueva edición de su feria trufícola y de productos artesanos. Ni la lluvia caída durante toda la jornada de ayer impidió a los vecinos de esta pequeña población palantina rendir tributo a uno de los productos más valorados en la cocina, la trufa negra, que se cultiva en sus tierras.

Y es que, a pesar de que, según explicaban ayer los expertos la temporada este año ha sido «bastante floja por la falta de precipitaciones», las paradas de trufa reunieron a numerosos vecinos y visitantes que no quisieron dejar pasar la oportunidad de comprar este producto, que durante las próximas semanas alcanzará precios astronómicos. «Ahora se vende a unos ochenta o cien euros el kilo porque es el inicio de temporada, pero cuando se empiece a sacar la trufa más buena subirá como siempre, porque además hay poca», comentaban los entendidos.

Degustaciones con productos autóctonos elaborados a base de trufas, embutidos, dulces y mieles, así como productos artesanos son solo algunas de las delicias que los asistentes pudieron degustar y comprar en esta feria que, este año ha cambiado su ubicación al pabellón multiusos. Los actos comenzaron ayer charlas y actividades como la demostración de caza de trufa con perros y jabalíes, entre otras propuestas.