Pareció tan fácil que, una vez concluido el Castellón 3 Requena 0, el tema de conversación al salir de Castalia eran los goles fallados en lugar de los marcados. El equipo de Calderé venció con solvencia al penúltimo en la tabla, porque atacó siempre más y casi siempre mejor, y generó un número tan exagerado de ocasiones que al final los goles cayeron por inercia. Yagüe marcó el primero antes del descanso y sus compañeros Negredo y Javi Selvas rubricaron el marcador en la segunda mitad. El Castellón, segundo clasificado, sigue la estela del líder Atlético Levante.

Ayer ganó de puro pesado. A los 8 minutos, el Castellón había metido 5 centros al área. A los 11, la cifra había aumentado hasta los 9, justo con la primera parada de Alfredo, el portero visitante. Ya entonces Yagüe empezaba a rumiar que la inspiración no estaba en sus botas. En esa remató por bajo, a quemarropa, un centro raso de Pruden que coronaba una jugada paciente y trenzada de los albinegros.

En las demás, no fue del todo así: el Castellón atacó por percusión, en rápidas jugadas por banda. La acción aceleraba una vez Meseguer, único pivote, aclaraba la salida. A partir de tres cuartos, se encendía el molinillo y no solía haber vuelta atrás. El resultado: el mentado catálogo de llegadas sin premio, porque la cuenta seguía creciendo.

A los 14 minutos, el Castellón llevaba 10 centros al área. A los 18, 13: por derecha e izquierda, con el interior y con el exterior, a pelota parada y a juego corrido, por raso y por bajo, con y sin remate. El gol llegó cuando en el pupitre de prensa empezábamos a plantearnos dejar de tomar nota.

El Castellón marcó el 1-0 en el centro número 17. Era el minuto 26 y el Requena parecía haber frenado la avalancha inicial. Parecía. La jugada comenzó con un robo de Pablo Suárez, que Guille le devolvió y el propio Pablo alargó hasta Meseguer, que rompió la línea de presión visitante con un pase de primeras a Negredo. El ariete, solo, giró y avanzó hasta ceder la bola a Pruden, cerca del costado. Ahí Pruden esperó a Pablo y por fin se hizo la luz. No sin suspense: el centro de Pablo, a media altura, lo remató Yagüe a la virulé. Esta vez sí, llorando: el asistente convirtió el gol fantasma en gol de carne y hueso.

Con todo, la ventaja se antojaba corta. Lo pareció toda la tarde, incluso de noche y con el 3-0 final, la goleada pudo ser histórica. Todo el caudal ofensivo albinegro, que era mucho y bueno, moría en la desesperante miopía en el área. El arreón previo al descanso confirmó que Yagüe, de haber estado algo acertado, podría haber superado el récord de los cuatro goles al Tenerife de Pedro Alcañiz. Pero no. En el 43 envió al poste un pase filtrado por Dani Pujol. En el 45 pifió el centro franco a Negredo tras una progresión por la derecha de Charlie Meseguer.

El segundo tiempo arrancó sin cambios. Se echaba en falta un segundo gol que matara el envite y permitiera al respetable dedicarse a lo accesorio, como el pique entre Guille Vázquez y el exalbinegro Pozo, a la greña desde el primer minuto. Sin embargo, el segundo tanto se hizo de rogar.

Demasiado. Tanto que por un momento asomó en Castalia algo similar a la incertidumbre. El Requena, que estrenaba técnico y acumula 11 jornadas sin ganar, se estiró en la medida de sus posibilidades. Sacó algunos córneres y Rubén envió alto un disparo tras una contra, ya con Canadell, de vuelta tras la lesión, sobre el terreno de juego.

La salida de Canadell mejoró la calidad de las llegadas del Castellón, que pisó área con una mayor limpieza. Después de un cabezazo al larguero de Guille y una nueva sucesión de ocasiones falladas de modo increíble, Negredo marcó el 2-0. Nació en el triángulo del tuya-mía-suya de Meseguer-Rubén Suárez-Canadell. La apertura la templó Pruden desde la diestra, la bajó Pino con la testa y la embocó desde cerca y con alivio Negredo.

De ahí al final, otro gol albinegro, aunque pudo caer un capazo, con el rival de brazos caídos. Rubén tocó un córner en corto para Gaby, que le cedió el honor del centro: la rosca del zurdo la cabeceó Selvas de forma impecable. Era el minuto 82, pero el partido había terminado hace tiempo.