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Programas electorales bañados en oro

El PP prometió en las pasadas elecciones la Ciudad de las Lenguas, el Centre de Convencions o la compra de la fábrica Dávalos, mientras el PSPV propuso un nuevo estadio de fútbol

grandes proyectos. Consell y ayuntamiento prometieron una retahíla de grandes inversiones en las pasadas elecciones. La mayoría se han quedado sin ejecutar por su elevado presupuesto.Antes de la cita electoral de 2011, Alberto Fabra presentó una propuesta de parque de los Niños con 18 millones de euros de coste. La bautizó como «Tombatossals». f levante de castelló Juan María Calles prometió en 2007 la construcción de un Nou Castalia con una capacidad de 30.000 personas.El Consell anunció en 2007 la ejecución del Centre de Convencions. f acf Maqueta de la Ciudad de las Lenguas. f acfEl ayuntamiento se planteó comprar la fábrica Dávalos. f V. G.

grandes proyectos. Consell y ayuntamiento prometieron una retahíla de grandes inversiones en las pasadas elecciones. La mayoría se han quedado sin ejecutar por su elevado presupuesto.Antes de la cita electoral de 2011, Alberto Fabra presentó una propuesta de parque de los Niños con 18 millones de euros de coste. La bautizó como «Tombatossals». f levante de castelló Juan María Calles prometió en 2007 la construcción de un Nou Castalia con una capacidad de 30.000 personas.El Consell anunció en 2007 la ejecución del Centre de Convencions. f acf Maqueta de la Ciudad de las Lenguas. f acfEl ayuntamiento se planteó comprar la fábrica Dávalos. f V. G.

Ciudad de las Lenguas, Centre de Convencions, Megaespai, Nou Estadi de Castalia con capacidad para 30.000 personas, parque de los Niños o un centro juvenil en la fábrica Dávalos. Estos proyectos forman parte de los programas electorales que el PP y el PSPV lanzaron en las elecciones municipales de la época de vino y rosas. El país iba viento en popa por el maná de la construcción y las administraciones parecía que estaban bañadas en oro.

El PP se llevó la palma a la ahora de proyectar propuestas de relumbrón, pero el PSPV también puso su grano de arena y el entonces candidato a la alcaldía, Juan María Calles —ahora expulsado del partido tras dar positivo en un control de alcoholemia— planteó en 2007 un nuevo estadio de fútbol con capacidad para 30.000 personas. «Castelló se merece un estadio de primera», señaló. Por su parte, Alberto Fabra no quiso ser menos y respondió con otro recinto de 60.000 asientos.

El PP lideró en la etapa de crecimiento las promesas de actuaciones mastodónticas. Los grandes eventos eran el leitmotiv de la acción de la Generalitat y de los ayuntamientos del Partido Popular. Fabra sostenía en aquel momento que su objetivo era convertir a la capital de la Plana en un referente de los hitos arquitectónicos. Y no escatimó en anuncios. Daba igual el coste, el ex primer edil destacaba que la financiación corría a cargo del Gobierno valenciano.

En Valencia se proyectaba la Ciudad de las Artes y en Alicante la Ciudad de la Luz, y el PP quería que Castelló no fuera menos. Fabra prometió en las elecciones de 2007 la Ciudad de las Lenguas (con un coste de 200 millones de euros) la compra de la fábrica Dávalos, un Megaespai (biblioteca virtual) en la antigua Audiencia de la plaza Juez Borrull, una zona verde en Peri 18, la unión de Castelló con su área metropolitana a través de un bus guiado o trolebús (Tram), y un Palau de la Festa.

Llegó 2011 y sólo se había realizado el Palau de la festa, de siete millones de euros, y un trazado del Tram entre la UJI y el parque Ribalta. A pesar de que la crisis ya había aterrizado, el PP volvió a incluir en su programa electoral un centro para jóvenes en la fábrica Dávalos, de 16 millones de euros, y la Ciudad de las Lenguas e introdujo el Centre de Convencions, un proyecto que se había anunciado por primer vez a finales de 2007. También reconvirtió el proyecto del parque de los Niños y planteó una zona verde basada en la temática mitológica de Tombatossals, con un valor de 18 millones de euros.

El PP reiteró el Tram metropolitano y propuso un centro de innovación cerámica, el desarrollo del plan especial de la Marjaleria y la remodelación de la estación de Adif. A estas alturas sólo se ha llevado a término la ampliación del estadio de Gaetà Huguet. Ahora dice que han cambiado las prioridades y que toca austeridad, pero entonces «Castelló merecía un Calatrava», según Fabra.

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