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«Quieren condenarnos de por vida cuando ya lo han quitado todo»

Los 6.000 casos de víctimas de órdenes de desahucio en los últimos siete años en la provincia de Castelló esconden tras las grandes cifras el rostro de miles de historias humanas. Una de ellas es la de la activista-negociadora de la PAH en Castelló Vanessa Galinho, madre soltera que perdió su empleo y a quien el banco le exige 200.000 euros después de desahuciarla y de que ella ya haya pagado 125.000 euros durante 10 años. «Sólo me falta pagar 50.000 euros de deuda, pero el banco sigue sin negociar y quieren condenarnos de por vida, cuando ya nos lo han quitado todo», lamentaba.

No menos complejo es el drama de Isabel (psicóloga voluntaria de la plataforma), quien compró un local para ejercer como psicóloga pidiedo un préstamo a Bankia, con sus padres como avalistas. Ella creía que hipotecó el local (valorado en 80.000 euros) y, cuando no pudo pagar, al revisar las escrituras descubrió que realmente se había hipotecado la vivienda de sus padres valorada en 180.000 euros. Ahora, el banco pide su casa paterna y se niega a aceptar el local como contraprestación de la deuda, lo cual arrastra también a su familia.

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