Alfonso Aragón Sac, más conocido como el payaso Fofito, estuvo el pasado fin de semana en Onda con el circo Wonderland. Con los 65 años ya cumplidos, continúa trabajando y provocando la risa a grandes y pequeños. Dará buena muestra de ello este próximo fin en la Vall d'Uixó, donde volverá a actuar.

Permítame que le copie el recibimiento que popularizó hace años: ¿Cómo está usted?

Muy bien, muy contento de encontrarme por Onda, lo que pasa es que me he mareado un poco en las rotondas. Es broma. Muy bonita, me pensaba que era más chica, pero he visto mucha industria.

En un mundo donde las cosas pasan tan deprisa y tan pronto de moda, sus canciones permanecen. ¿Qué es lo que las ha convertido en clásicos?

No hay ningún secreto. Lo que pasa es que las canciones se han pasado de abuelos a padres y de padres a los pequeñajos. En la función están cantando el abuelo y el nieto, y el nieto se pregunta «¿por qué el abuelo se sabe la canción?».

¿Dónde se ubicaría en la clasificación de los distintos tipos de payaso: «clown» (el serio), augusto (el travieso) o contraaugusto (el torpe)?

A Fofito siempre le ha tocado hacer de tercer augusto. Estaba Gabi, que era el «clown», mi padre, que hacía de primer augusto y Miliki que hacía de segundo augusto. Yo tuve que buscarme un sitio. Fue muy fácil. Gabi era el maestro, mi padre Fofó, el dicharachero, Miliki, el romántico, que enamoraba a las quinceañeras con su acordeón, y yo, Fofito, que era el que se llevaba todos los tortazos, todos los cubos de agua y todos los golpes.

¿Todos llevamos un payaso dentro?

Creo que sí. Desde que uno ve el circo hasta el final.

De payaso a payaso, ¿qué es lo que no le hace ni pizca de gracia?

Las guerras. Sobre todo cuando veo a los niños sufrir mucho por culpa de unos ideales.

¿El circo ha evolucionado?

Un hombre mayor me dijo que no le gustaba el circo porque de pequeño lo recordaba con frío. Ahora tenemos iluminación, un sonido estupendo. Le debemos mucho a la iluminación de los festivales de «rock» y cada día vamos a más.

¿A quién le pegaría un tortazo?

A nadie, no soy violento. Creo que con las palabras se puede hacer mucho más daño.

¿Cómo se explica a coulrofobia (miedo a los payasos)?

Sí que existe. Alguna vez cuando vienen a hacerse una foto conmigo los pequeñajos, se asustan, y antes más, cuando llevábamos colores rojos. A veces se han creado traumas y luego no pueden ver a ningún payaso ni acercarse. Al niño que veo que tiene miedo le digo al padre que no lo arrime, que si me coge manía igual me coge manía para toda la vida.

¿Por qué ese miedo?

Hicimos un estudio en la familia y al final decidimos quitarnos las rayas negras y blancas. Simplemente llevábamos el pelo rubito y la nariz postiza, pero la nariz color carne, no roja. De esta manera el niño se arrima más, porque ve a una persona más natural.

No solo del circo vive el payaso?

Fofito creo que ya ha tocado todos los palos, desde Cabaret para adultos en EE UU, televisión, cine, radio? Yo empecé muy joven en la radio. Se me daba bastante bien, pero no me gustaba porque no me veían. Me gusta más el directo, como el teatro y el circo.

¿Qué tiene el circo que no tengan otros escenarios?

Destacaría lo mismo que en el teatro: el directo. Si fallas tienes que improvisar como sea, y si quieres que no se dé cuenta el público debes hacerlo con mucha más naturalidad. En el circo nunca se sabe lo que puede pasar, si un malabarista puede fallar al ponerse nervioso, o cómo van a reaccionar los tigres, aunque estén criados a biberón.