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Prohibido bajar la intensidad

El Villarreal recibe al Celta, en un duelo en el que deberá mantener la concentración para ganar

La exigencia no se rebaja para el Villarreal. Tras el empate con sabor a victoria contra el Real Madrid y la derrota frente al Barcelona con la que el equipo se despidió de la Copa del Rey, el submarino ya se encuentra mentalizado para afrontar un nuevo compromiso liguero contra el Celta. Pero esta estación es sólo un paso previa a otro duelo de alto voltaje el próximo jueves, en esta ocasión frente al Sevilla, en los octavos de final de la Europa League. Por eso, en la previa del partido ante el equipo gallego se ha hablado mucho de intensidad y de concentración, de olvidar al Barça y no pensar en la eliminatoria contra los de Unai Emery.

En esta vorágine de encuentros al máximo nivel, el Villarreal puede caer en la tentación de relajarse, de considerar una cita menor la visita de los de Berizzo a El Madrigal. Pero nada más lejos de la realidad porque levantar un muro requiere de ladrillos y este vale tanto como el del Bernabéu para sellar el objetivo de volver a competir el año que viene en Europa. Sin el plus de competitividad que siempre da jugar con el Real Madrid, el cada vez menos teórico equipo B deberá pensar que un triunfo ante los vigueses pondría otra vez al submarino a un punto del Sevilla, en la pelea por la quinta plaza liguera. Porque Marcelino García Toral, el preparador del Villarreal, se mantendrá fiel a sus principios y apostará, una vez más, por rotar para mantener fresca a una parte de la plantilla de cara a la Europa League.

Dos hechos llaman la atención de la convocatoria amarilla para el duelo de esta tarde. Por una parte, la esperada ausencia de Eric Bailly. El central marfileño sufre una elongación en el bíceps femoral de su pierna izquierda, por el que se quedará sin jugar al menos dos semanas. Este hecho deja a Dorado y Musacchio como titulares, porque Marcelino ha prescindido de su otro central. Por decisión técnica, con la idea de darle descanso antes de la visita del Sevilla, el asturiano ha dejado fuera de la citación a Víctor Ruiz. Por eso, las únicas opciones para formar la pareja de centrales son las del andaluz y el argentino.

Por lo demás, las ausencias habituales. Jokic todavía se encuentra en fase de readaptación, mientras que Bruno y Adrián Marín continúan con el proceso de recuperación de sus respectivas lesiones. Quien retorna a la convocatoria es Rukavina que apunta a la titularidad. Le toca descansar a Mario Gaspar. El que no tendrá esa oportunidad será Jaume Costa. Todavía sin recambio, por las lesiones de Adrián Marín y Jokic, volverá a ocupar el lateral izquierdo.

La apuesta por Sergio Marcos

El resto del once amarillo no diferirá del que presentó el Villarreal ante el Real Madrid. Es muy posible que, después de la titularidad de Trigueros contra el Barcelona, Sergio Marcos tiene muchas opciones para ocupar el mediocentro. Junto a él, estará Tomás Pina. En los extremos, con la necesidad de dar descanso a Cherysev y Jonathan, volverán a cobrar galones de titulares Moi Gómez y Joel Campbell. Finalmente, arriba, jugarán los delanteros de la segunda unidad como son un Gerard Moreno que se graduó en el Bernabéu y un Gio, del que se espera que recupere su nivel de una vez por todas.

Aunque a este once se le llama el equipo B o el conjunto de los suplentes, algo debe imponer porque Berizzo ya ha señalado que modificará su sistema para hacer frente a la capacidad ofensiva del Villarreal. El habitual 4-4-2 del argentino se transformará en un dibujo con tres centrales para contener la creación de juego de su rival. A los intocables Cabral y Fontás, se sumará Sergi López, mientras que Hugo Mallo y Jonny serán más carrileros que laterales.

En ataque, una línea de tres con un Nolito que recupera sensaciones, el chileno Orellana y el brasileño Charles como delantero centro. Augusto Fernández y Radoja, en la zona de creación, completan un equipo en el que se echará de menos al danés Krohn-Dehli, baja por una lumbalgia.

Deberá tener cuidado el conjunto de Marcelino porque los pontevedreses aterrizan en El Madrigal tras acumular cinco partidos sin perder y recuperar el nivel exhibido en la primera parte de la temporada. Un compromiso exigente en el que los amarillos deberán mantener la intensidad para imponerse.

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