Que a veces pueden ser seis o cinco u ocho. Yo les llamo hoy los siete magníficos, que son los que saltaron ayer, como la semana pasada estuvieron en el Santiago Bernabéu sacándoles los colores a Cristiano Ronaldo y compañía, y ayer frente al Celta al que le metieron dos goles antes del descanso, de lo que se resarcieron los gallegos en los principios del segundo tiempo, en que marcaron su gol y se metieron en el partidoy se fueron arriba intentando encontrar el empate que no lo apareció, pero con que conste en acta que el cuadro gallego lo intentó. Por eso, porque el partido se puso complicado para los de casa con el 2-1 en el marcador, Marcelino ya en el segundo tiempo tiró de libro y sacó a Vietto y Cherysev para darle un poco más de profundidad a los contrataques que los deseos de aumentar el marcador de celtiñas le dejaban más abiertos. Por allí apareció en uno de ellos Vietto para marcar un gol inverosímil, lo que sería el 3-1 y devolver la tranquilidad para los espectadores. Minutos después, en una asistencia de Pina a Gerard Moreno, dio la oportunidad a este para que se recolocara el balón dominado en cuanto el hueco se abrió Gerard la puso como quien no quiere ofender. Como estamos hablando de goles y los del primer tiempo también fueron de concurso, sobre todo el de Gio, digamos que arrancó el mexicano casi desde el centro del campo y con la pelota controlada abrió una autopista que podía llevarle hasta el lugar de la tragicomedia, el portero intentó taparle el ángulo de tiro después de la formidable carrera que le llevó hasta los límites del área grande pero el mayor de los Dos Santos nos tenía reservada una jugada de gol para enmarcar. Soberbio, estuvo soberbio, y tal vez por eso unos minutos después tuvo que ser retirado del campo y sustituido por una entrada de las que hacen daño. Había sido el primer gol del partido, con los siete magníficos en el rectángulo, al que siguió antes del descansó otro gol de los que gustan, sacaron los chicos del submarino un córner al que acudió limpio, certero, poderoso en el salto y en el remate Mussachio, con un cabezazo fuerte, directo, impecable, lo que era el dos a cero con los siete magníficos en el tablero.

Yo hablo hoy de los Siete Magníficos, pero otros los llaman el Plan B., el fondo de armario, los suplentes, o los no habituales, pero de los seis últimos puntos disputados han ganado cuatro y conviene a la razón que los plumillas lo reconozcamos no para hacer justicia de su gran talento, sino para que jugando unos o jugando otros se ganará cuando se pueda u ocurrirá todo lo contrario que así son los juegos y este lo es en buena medida. Veo con el interés del aficionado lo que resta de calendario para con el campeonato de liga y pienso en las condiciones físicas con las que hay que llegar a cada uno de los partidos que faltan, así en España como en Europa y creo que las rotaciones de Marcelino, hechas la mayoría de las veces dando entrada o salida a los siete magníficos, ha logrado conseguir un equipo con buena fuerza física, con deseos de que le toque jugar en cuanto se acerca una cita y sin que los espectadores tengan que contemplarles echando el bofe.

Grandes los chicos formados en la casa, que han accedido al primer equipo y están dando la talla en un equipo que se las tiene tiesas con otros con pedigrí más recocido; grandes los escasos pero profesionalmente impecables en su juventud que acaban de llegar y ya inundan todas las agendas de los agentes FIFA; grande-grande el jovencísimo Vietto que ayer nos ofreció una nueva exquisitez con el gol que dejó con la boca abierta a todos los espectadoresy que debería ser celebrado por los periodistas que solo celebran los que hay que celebrar, por si peligrara el puesto. Grandes los Siete Magnificos, más el resto hasta los veintipocosque son el todo de la tripulación del submarino amarillo cuya semblanza con la creación de The Beatles es cada día más evidente.