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Remontada sanadora del Villarreal

Dos goles de Bakambu en el segundo tiempo voltean el tanto inicial del rayista Jozabed (2-1) Los amarillos recuperan la quinta plaza en la tabla

El Villarreal es a día de hoy un equipo con numerosos problemas. Desde ayer tiene uno menos, porque con dos goles de Bakambu en la segunda mitad, volvió a ganar. Pero a los de Marcelino, que voltearon con esfuerzo el tanto inicial de Jozabed para el Rayo Vallecano, nada les resulta fácil en este tramo aciago de la temporada: les cuesta ver portería, aunque en tardes como la de ayer encuentre caminos diáfanos al área; les cuesta mantener la concentración defensiva, como se evidenció en el 0-1 rayista; y les cuesta encontrar futbolistas sanos, tara que se acentuó ayer con las lesiones consecutivas de Jaume Costa y Jonathan Dos Santos, improvisados laterales derechos. En consecuencia, les cuesta competir y les cuesta sobre todo ganar. Con una victoria en las siete jornadas precedentes de Liga, el triunfo trabajado, sufrido y meritorio de ayer le sabe a gloria pese a las limitaciones del rival. Era una necesidad.

Parejo fue el partido en líneas generales. El Villarreal, que recupera la quinta plaza en la clasificación, conocía la lección a ejecutar frente a la característica defensa adelantada del Rayo, y la rasgó con frecuencia por múltiples vías. Denis Suárez y Adrián Marín encontraron a la espalda de Quini un filón complementario a las sabuesas rupturas de Bakambu. Pese a la velocidad correctora del central Llorente, por ahí llegó sencillo y directo el Villarreal al área: pero ahí falló la segunda oleada, en sendos remates pifiados de Soldado. En ocasiones, los centros no conectaron rematador y, cuando el Rayo equivocó el despeje, caso de Yoel al filo del descanso, a Bakambu le faltó colmillo para castigar.

Ya entonces ganaba el Rayo, voluntarioso con el balón pero escaso de inventiva, sancionado Trashorras, lesionado Lass en el calentamiento, igual que Ebert con prontitud. Para adelantarse, tampoco necesitó mucho. Anotó el 0-1 en el minuto 41, dibujando de un zarpazo la pereza amarilla. Jozabed se movió en un saque de banda, un hecho casi funcionarial pero decisivo frente a una zaga inmóvil hasta la grosería. El centrocampista del Rayo cazó el saque a botepronto, y lo clavó en la escuadra opuesta, imposible para Areola.

Cambios locales

En el descanso, Marcelino movió el banquillo. Acentuó el aire ofensivo de la medular con Trigueros y se la jugó en el lateral diestro, retrasando a Jonathan Dos Santos y dando carrete a Castillejo por delante. Pero fue el Rayo el primero en asomar. Embarba saltó las costuras de Jonathan y obligó a la intervención al límite de Areola, exigido de nuevo al poco en un cabezazo picado de Llorente, en un córner.

El Villarreal quedó aturdido, a merced del rival. Pero el Rayo dejó pasar la ocasión de abrochar el partido y los amarillos fueron, poco a poco, recuperando el pulso vital. El partido dio un vuelco en el minuto 69. Una conducción larga de Víctor Ruiz dividió el sistema defensivo visitante. Esta vez, tras el centro de Castillejo, los delanteros intercambiaron papeles en el área. Mejor: Soldado amortiguó una dejada deliciosa para Bakambu, que batió a Joel a quemarropa.

El empate lo igualó todo. También el apuro. El tarjeteado Jonathan subrayó su incomodidad cuando, en una incursión de Bebe que solo pudo frenar Areola, sufrió la enésima lesión. Entró Musacchio, coreado por el Madrigal tras su larga inactividad. Justo cuando el partido se adentraba en el último cuarto de hora, Bailly se esquinó en el lateral.

Cerró así el Villarreal la sangría y halló un premio colateral. El equipo de Marcelino cerró el círculo, burlón: si se complicó la vida en un saque de banda en contra la recuperó en uno a favor. El balón llegó a Trigueros, que filtró un pase interior a Denis Suárez. Bakambu se adelantó al central en el primer palo, para embocar el centro tenso que marca el manual, y culminar una remontada que sana al Villarreal.

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