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«El barrio de Fadrell también es el centro de Castelló»

Antonio Granados es un castellano de Toledo que llegó a Peñíscola en busca de un trabajo y encontró en Castelló una vida

«El barrio de Fadrell también  es el centro de Castelló»

«El barrio de Fadrell también es el centro de Castelló»

Normalmente paseamos las calles inmersos en nuestros pensamientos del día a día, transitando de un sitio a otro, y apenas paramos en algún detalle del entorno. Recorrer cualquier calle o barrio con una mirada de conjunto es un ejercicio altamente recomendable y que permite comprender en su conjunto la idiosincrasia de un lugar.

En el caso de Fadrell, su indefinición tal vez sea el retrato más preciso debido a que no es ya el barrio periférico que fue en los años setenta, pero tampoco es una barrio dormitorio minado de bloques de viviendas y se podría discutir con cualquiera que negara que pertenece al mismo centro de Castellón.

Y como un barrio son las personas que lo habitan, charlamos con Antonio Granados, que a lo largo del tiempo parece haberse mimetizado al entorno para convertirse en Toni, el de la Taurina.

Desde su constancia al servicio de los clientes, la Taberna se inauguró en 1985 y ahora ha ampliado el negocio con un nuevo local en la plaza Fadrell.

«Cuando yo llegué, el camino de San José acababa de asfaltarse, como si dijéramos. La ciudad ha cambiado mucho. Cuando vine había 80.000 habitantes y ahora hay 160.000», comenta Toni.

El barrio contiene elementos que lo definen y que han ayudado a objetivizar un concepto determinado de Castelló. Pocos no conocen la gasolinera de Fadrell, que ejemplifica como nadie el tránsito de aquello que fue periferia y ahora es centro. El ordenamiento urbanístico no está planificado con escuadra y cartabón y el tránsito hasta los días actuales ha dejado recovecos y espacios vacíos que se han sabido llenar con zonas ajardinadas y plazas.

Nuestro protagonista se define como de «la escuela de antes», de la que «le tiene un gran respeto al cliente» y asegura que «si yo no llevara el día a día de la taberna, parece como si me faltara algo». En la conversación se filtra el perfil de empresario, el que ve que su negocio interactúa con el barrio y acoge a los parroquianos.

La fisonomía del barrio la describen esas pequeñas plazas y jardines invita a disfrutar del espacio ganado a los coches y en su transformación, el gerente de la Taberna Taurina rescata el aporte de su granito de arena. «Nosotros llevamos 31 años en el barrio y hemos cuidado a los clientes, que vienen a tomar el vermout los sábados y domingos por la mañana y a pasear con los niños por los parques. Cuando abrimos eramos tres establecimientos y ahora entre bares, terrazas, kioskos de prensa, estancos, frutería y demás hemos llenado el espacio».

Cuando le preguntamos cómo disfruta de su tiempo libre por el entorno del barrio, el empresario vuelve a salir a escena y asegura que «es muy complicado y yo disfruto con la hostelería; cuando salgo disfruto tomando cuatro copas con mis amigos, que puedo decir que tengo unos buenos amigos que están ahí y que siempre que los he necesitado han estado ahí. Solemos tomarnos nuestros vinos, echamos un guiñote...hacemos algún viajecito a Madrid o Barcelona a ver un partido de fútbol...».

Toni es un gran conversador, y aunque hemos venido para hablar del barrio, su mirada es amplia y toca todos los palos. Asegura que «meter 13.500 tíos en un estadio en Tercera División es tener una afición de Primera», y lo le duele la conciencia al reconocer que «el vecino lo ha hecho bien». No obstante, el negocio vuelve a sus palabras y clama: «¿De verdad hemos sabido vender bien Castellón? ¿Ustedes han hecho números de cuánto dinero se ha dejado por el camino en bares, hoteles, restaurantes, cafeterías...?». De las mejoras que se podrían implementar en el barrio, este conversador poliédrico comenta que «cuando estuvo Alberto (Fabra) en urbanismo se cambio el asfalto de la plaza Doctor Marañón en la parte sur, y de lo demás... han ido haciendo algunas cositas y creo que en el aspecto de calles está bien. Lo que sí puedo echar de menos es que me gustaría que nuestros dirigentes conectaran más con el barrio y no solamente cuando nos necesitan por el voto. Los barrios son los que mantienen el ayuntamiento, pagan sus impuestos y habría que escucharles para, de alguna manera, navegar todos juntos y aportar ideas nuevas».

En cuanto a las reivindicaciones, la proximidad con el centro y la sensación de que se les excluye de algunos actos está presente en toda la conversación. «Llevo 31 años y en Magdalena no han puesto ni una bombilla para decir de que estamos en fiestas. Es complicado hacerlo al gusto de todo el mundo, pero yo opino esto», manifiesta. Así mismo reclama que los eventos culturales y musicales que llenan el centro de Castellón contaran también con los espacios disponibles en Fadrell.

Entre sus aficiones, es evidente la pregunta. ¿Por qué es taurina la taberna? Nos responde que «cuando yo vine a Castellón, en aquellos tiempos había una competencia entre Caro y Ramírez, y había mucha afición, con sus peñas y demás. Yo soy de Toledo y me acuerdo de mi abuelo, que cuando llegaba el verano se hacía sus ahorrillos para ir a Las Ventas y de ahí me viene a mi la afición y por eso le puse este nombre a la taberna».

En este sentido, Toni echa de menos que en Castellón casi no haya negocios con «personalidad» y critica a las franquicias en las que el personal rota con demasiada asiduidad. Nuestro conversador recuerda el listado de establecimientos que había cuando llegó y los enumera por su nombre de pila, al igual que hace con los cinco alcaldes a excepción de Gimeno, y se pregunta de los 1.800 establecimientos de la actualidad, ¿Cuántos hay con personalidad propia» .

Más allá del negocio, en este castellano castellonense se fusionan el amor por el teatro y la poesía, «he escrito mis obritas», manifiesta y una afición por el flamenco que se muestra sincera; aquel flamenco que se escucha con respeto aunque no se conozca en profundidad, como hacen sus clientes en las jornadas que organiza los últimos viernes de mes y que pasan por las pocas o casi nulas oportunidades de escuchar flamenco cantado y tocado en directo en Castelló.

En definitiva, concluimos la conversación con Antonio Granados, Toni el de la Taurina, llenos de los matices que dan personalidad a un entorno urbano y asumiendo que es necesario incluir a las personas en la mirada de conjunto para conocer de verdad a un barrio.

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