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Castelló triplica la superficie urbanizada en 25 años a costa de perder cultivos de cítricos

El informe preliminar del nuevo plan de acción territorial señala que el crecimiento del entorno de Castelló superó en 48 puntos a la media autonómica - Destaca que la expansión en la provincia fue compacta y no dispersa como en otras zonas y subraya que supone un activo en movilidad y eficiencia

Vista aérea de la capital de la Plana.

Vista aérea de la capital de la Plana. levante-emv

La provincia de Castelló ha triplicado el suelo urbanizado en los últimos 25 años a costa de la superficie agrícola, que ha perdido en este tiempo 7.200 hectáreas de cultivos, fundamentalmente de cítricos. Destaca especialmente el retroceso del olivar y del mosaico de cultivos en el interface agrícola-forestal, «espacios muy sensibles desde el punto de vista de la prevención de los incendios forestales», según indica el borrador del nuevo plan de acción territorial de Castelló que prepara la Generalitat Valenciana (PAT).

Esta evolución, indica el informe, es similar a la de otros espacios mediterráneos, «pero mucho más intensa en lo que se refiere a la artificialización de los suelos, al consumo de suelo agrícola de elevada productividad, al incremento de suelo forestal de baja diversidad biológica y a la pérdida acelerada del patrón agroforestal que tano ha contribuido tradicionalmente a la sostenibilidad del mundo rural».

El PAT engloba un área de 70 municipios de 470.000 habitantes de las comarcas de las Plana Alta y Baixa, l'Alcalatén, Alt Maestrat y Alt Millars. En el trabajo preliminar señala que este ámbito ha sido el entorno metropolitano de la Comunitat Valenciana con una mayor tasa de crecimiento en el ciclo expansivo de la construcción. Se ha pasado, explica, de albergar 5.350 hectáreas de suelo urbanizado en 1990 a 12.000 en el último año del «boom» inmobiliario (2007), es decir, representa un incremento del 124 %, que según el estudio, se sitúa 48 puntos por encima de la media autonómica.

No obstante, subraya que sobre todo han crecido los suelos vinculados a la actividad económica y a las infraestructuras con un incremento del 205 %, mientras añade que el suelo urbanizado residencial ha aumentado de manera más moderada (48 %).

Pese a este crecimiento, el informe subraya que en Castelló «no se ha producido una dispersión masiva de los usos residenciales hacia los espacios periféricos, habiendo sido superior el crecimiento del suelo en un modelo compacto frente al disperso», lo cual, agrega, «es un activo importante desde el punto de vista de la movilidad sostenible y eficiencia urbanística».

Detalla que los mayores procesos de expansión se han materializado en infraestructuras como la ampliación del puerto, la ejecución de la CV10 y el aeropuerto; usos industriales en los ejes Vilafamés-Vall d'Alba-Cabanes y Almassora-Onda; la urbanización de la capital de la Plana hacia su parte oeste (Raval de la UJI); y el cordón litoral en Almenara, Moncofa, Benicàssim y Orpesa.

La Generalitat Valenciana aspira con el nuevo plan territorial a poner orden en el desmesurado desarrollo urbanístico de los años del «boom» y propiciar un modelo sostenible con un horizonte vista de 20 años. Ahora acaba de iniciar su tramitación y solicitará para ello la opinión a ayuntamientos y agentes socioeconómicos. El PAT se aplicará en dos ámbitos territoriales; el área urbana del entorno de Castelló, integrado por catorce localidades; y la demarcación global del plan de acción de la que forman parte 70 localidades.

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