Cada vez son más las personas que envejecen solas por diferentes circunstancias de la vida, ya sea por viudedad o por la lejanía de sus familiares, mientras las nuevas generaciones crecen sin conocer la realidad. La Universitat Jaume I puso en marcha en 2014 el programa de convivencia intergeneracional «un hogar dos generaciones», que posibilita que una persona jubilada no dependiente y un estudiante de la UJI compartan una vivienda durante un tiempo determinado.

Mercedes, de 89 años, y Romary Elena, estudiante del Máster de la Paz, compartieron esta experiencia (Intergen-UJI) el año pasado y la califican de «muy gratificante».

La Oficina de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad de la UJI, que gestiona este proyecto, subraya que con esta iniciativa se pretende «facilitar la convivencia y el intercambio de experiencias, recursos y capacidad entre personas de diferentes generaciones», «sensibilizar a la comunidad universitaria en el desarrollo de una sociedad más justa» y «contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas mayores». Sostiene que «a pesar de que nuestras sociedades envejecen cada día más, hay una escasa relación entre las diferentes generaciones.

Se trata de esta manera de una propuesta que propicia que jubilados que viven solos puedan residir con la compañía de un joven y compartir sus experiencias y sabiduría acumulada. El estudiante, por su parte, enriquece su pensamiento y potencia su espíritu solidario en el actual mundo individualista.

Esta medida intergeneracional, según la oficina de cooperación, está destinada a personas mayores no dependientes dispuestas a compartir su hogar y conocimientos con estudiantes que están interesados en esta convivencia y que, al tiempo, no se puedan permitir el alto coste de un alquiler. Los participantes de la tercera edad, según las condiciones de Intergen, han de valerse por sí mismos pero precisan ayuda para realizar actividades cotidianas como ir a la compra o al médico, cocinar o limpiar la casa.

El programa divide entre personas mayores que necesitan una ayuda mínima o aquellas que se encuentran muy debilitadas y que, aunque no son dependientes, requieren de alguien que le recuerde la toma de medicamentos o los horarios de comida.

Los alumnos inscritos eluden el pago de un alquiler, han de aportar una fianza de 120 euros que luego recuperan al finalizar el contrato, y pactar con el inquilino de la casa los gastos comunes en luz /gas, agua, teléfono, internet o comunidad de propietarios.

La convocatoria para formar parte del programa está abierta todo el curso de manera permanente y los interesados pueden encontrar información en la web: http://www.uji.es/serveis/ocds/base/allotja-sol/intergen.

Además, la oficina de cooperación destaca que este encuentro permite que las generaciones jóvenes se preparan para «crecer, envejecer, y también para morir; construir su identidad personal y tomar conciencia de la herencia cultural e histórica», mientras los ancianos se sienten, añade, «más productivos al transmitir lo que han vivido» y poder aprender sobre las nuevas tecnologías y los descubrimientos recientes».

En Intergen también pueden colaborar la Universitat per a Majors de la misma Jaume I en la formación sobre cuestiones relacionadas con la gerontología; la Sociedad de Amigos y Antiguos Alumnos de la UJI (Sauji) y Ayuntamiento de Castelló en la difusión del programa entre la ciudadanía.