Los vecinos del barrio de Sant Vicent de la Vall d'Uixó amanecieron ayer con una sorpresa al comprobar cómo una importante cantidad de cascotes de la cubierta de la ermita del patrón había caído a la calle, activando todas las alarmas sobre el estado de conservación de este edificio, declarado en su día como Bien de Interés Cultural, más si cabe teniendo en cuenta la proximidad de las fiestas patronales, que centran gran parte de su actividad en el entorno de la ermita.

Tras conocer los hechos y asegurar la zona con vallas provisionales, los técnicos municipales y los del obispado, acudieron al lugar de los hechos para comprobar el estado del inmueble, así como los desperfectos ocasionados por el derrumbe. En la revisión inicial se pudo comprobar que el riesgo de derrumbe no solo se limita al tramo afectado, sino también al contiguo «que también podría caer». El principal impedimento para no actuar de manera urgente es la consideración como BIC de la ermita, por lo que «no se puede hacer cualquier cosa, ni siquiera retirar las tejas afectadas hasta que se autorice». Así, la decisión consensuada fue la de asegurar las partes con más riesgo «con algún tipo de malla que asegure que no se producen más desprendimientos, pero que no sea incompatible con la celebración de los festejos taurinos».

El párroco de la Asunción, Marc Estela, explicó que los técnicos «evaluarán los daños y diseñarán conjuntamente el plan de actuación que se iniciará en los próximos días», dado que las obras dependen del Obispado. Estela añadió que «a partir de ahora se iniciará un minucioso estudio y valoración para detectar los motivos de fondo de los desprendimientos, que presuntamente se deben a las fuertes lluvias de los últimos meses».

A la espera de que se celebren las fiestas patronales, desde el consistorio se agilizará la solicitud de informes y autorizaciones a Patrimonio, para que en cuanto sea posible se pueda iniciar la reforma.