04 de febrero de 2018
04.02.2018
25 años y un día

Bendito el tiempo de las mascarasdas

En el pasado la subversión al orden establecido quedaba acotada al tiempo anterior a la Cuaresma, cuando la gente cambiaba de rol y de aspecto

04.02.2018 | 12:17
Bendito el tiempo de las mascarasdas

La última campaña propagandística del independentismo catalán no ha podido ser más oportuna. Las entidades que promueven la investidura de Carles Puigdemont –para que siga siendo el 130 presidente de la Generalitat y no un trasunto del Papa Luna– repartieron caretas del susodicho para que todos los concentrados ante el Parlament las exhibieran. Sin duda aquello podría parecer una emulación del cartel de la película Cómo ser John Malkovich, pero, en la práctica, fue una composición algo mucho más nostrada y propia de esta temporada: una mascarada. ¿Qué es si no el carnaval?

Tal vez, el mundo actual haya subvertido ya el concepto mismo de la subversión, y, en consecuencia haya triunfado aquel viejo refrán que reclamaba: «Carnestoltes, moltes voltes,/ Nadal, a més a més,/ totes els dies fòren festa,/ i la Quaresma mai vingués». Quizá, por ello, estos mismos partidarios de ponerse la careta con el rostro del Molt Honorable autoexiliado vean delito de odio en una chirigota de Cádiz que preferiría verlo sin cabeza. Pero, se quiera o no, estas son/eran las reglas que imperan cuando quien gobierna es Don Carnal o el Rey Momo y no Doña Cuaresma.

Tampoco parecieron entender esta excepcionalidad a la norma moral los grupos integristas ultracatólicos isleños, cuando el año pasado se querellaron contra la drag queen que se travestió de Virgen Dolorosa y de Cristo crucificado para la gala de Las Palmas de Gran Canaria. En la actuación, retransmitida en directo por la siempre beatífica Televisión Española, también aparecía un cuerpo de baile que formaban media docena de nazarenos, no menos provocativos que el transformista Sethlas. Finalmente, transcurridos ya algunos meses de aquel episodio, el juez desestimó la causa.

Y en Castelló... el Grau

La capital de la Plana, hay que admitirlo, hoy en día está más predispuesta a la Cuaresma que al Carnaval. No siempre fue así y no ocurre de igual manera en todo el municipio. Es lógico que esto suceda, ya que las fiestas fundacionales de Castelló se celebran en tercer domingo de Cuaresma y su acto principal, la Romeria, es penitencial. Y no es de extrañar, si nos atenemos a que sus fundadores participaban por igual del enaltecimiento del localismo pairal como del nacional-catolicismo. Fue en ese momento histórico cuando el carnaval se prohibió y sólo quedaron los ecos de lo que habían representado los bailes de máscaras del Teatro Principal y el, posterior, baile del sombrero en el Hotel Suizo. O de la noche que la orquesta atacó con la copla dedicada al metge Garí, para así avergonzarlo ante los presentes por su fama de exhibicionista.

Con la democracia del 78, únicamente el Grau ha consolidado un carnaval digno de este nombre. Es posible que por influencia de la inmigración los barbateños llegados al distrito marítimo haya traído con ellos algo de las celebraciones del sur. Mientras tanto, Castelló aguarda inmutable a que llegue el «dimecres de cendra» y alguien recuerde a aquella mujer que le confesaba a una amiga: «En tota la Quaresma no m´ha entrat al cos ni un trocet de carn». A lo que el marido, que escuchaba cerca, replicó: «¿I jo què, la tinc de fusta?». Hecha la ley, hecha la trampa.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Playas en la Comunitat Valenciana

Los mejores restaurantes en Valencia

Descubre las playas de Alicante, Castelló y Valencia y el mapa con todas las playas. ¡Vota tu playa favorita, envía fotos de las playas y decide dónde pasar tus días de sol!