Tres ejemplos de superación
Cazorla, Bruno y Asenjo tienen mucho en común: los tres han sufrido el acoso de las lesiones, pero ninguno de ellos dejó de luchar por el fútbol

Tres ejemplos de superación / Carme Ripollés
ISRAEL MALLÉN | VILA-REAL
El fútbol es una fuente constante de grandes relatos. Finales ganadas cuando el partido agoniza, goles espectaculares y paradas decisivas. Momentos que narrar desgañitándose, bien presumiendo de la hazaña o bien lamentando la desdicha, en función de a quién sonriera la fortuna.
Hay historias del balompié que se relatan en voz baja y que no todos escuchan. Al contrario que a los goles, ninguna antología futbolística dedicará demasiadas páginas a las lesiones. Y es una lástima, pues dan pie a soberbias historias de superación como las de Santi Cazorla, Bruno Soriano y Sergio Asenjo.
Los tres jugadores del Villarreal CF se han enfrentado a dolencias graves, lesiones que les han arrebatado temporadas completas. Sin embargo, la respuesta de el trío de buques insignia del conjunto amarillo ha sido la misma: sobreponerse al dolor y regresar al terreno de juego con la misma ilusión del primer día.
El calvario de Cazorla
El recién fichado Cazorla ha atravesado un auténtico infierno en los dos últimos años. Cuando todavía era jugador del Arsenal, jugó infiltrado durante 2016. El de Lugo de Llanera sufrió una lesión en el tendón de la zona plantar del pie derecho. En principio, nada grave; bastaría con tres semanas de reposo. Ni los médicos ni el propio Cazorla imaginaron entonces que el centrocampista pasaría 21 meses alejado de los terrenos de juego.
La herida de su tobillo se reabría constantemente y la recuperación no avanzaba. Como halló el médico Mikel Sánchez, en quien Cazorla confió su recuperación, el groguet padecía una grave infección por culpa de tres bacterias especialmente agresivas.
Los microorganismos devoraron hasta ocho centímetros del tendón de Aquiles del centrocampista, imprescindible para jugar al fútbol e incluso para caminar. «Es la peor lesión que he visto jamás», llegó a declarar Arsène Wenger, su entrenador en el Arsenal.
Por suerte, merced al trabajo de Mikel Sánchez y a la constancia de Cazorla, el asturiano logró recuperarse. El Villarreal depositó su confianza en la que antaño fuera su estrella y el jugador respondió con una gran pretemporada. Tras 636 días lesionado y ocho operaciones más tarde, Cazorla nunca olvidará el 17 de julio de 2018, el día en el que volvió a disputar un partido en el amistoso estival contra el Hércules.
Bruno, un año para olvidar
El capitán del Villarreal no juega un partido oficial desde el ya lejano 21 de mayo de 2017. Aun con molestias en la tibia, Bruno disputó el enfrentamiento completo. Optó por descansar hasta que cesaran dichas dolencias, pero ese momento nunca llegaba y decidió operarse. El centrocampista de Artana entró en quirófano para la extirpación del osteofito en tuberosidad anterior tibial de su pierna izquierda. Solo ese nombre ya auguraba una recuperación complicada. Los médicos diagnosticaron tres meses de baja, pero Bruno ha pasado más de un año sin pisar el Estadio de la Cerámica en partido oficial.
«He intentado volver tres veces, pero unas molestias en la rodilla lo han impedido», explicó frustrado el de Artana sobre por qué se ha retrasado su regreso. A una semana de empezar la temporada, Bruno volverá a hacer trabajos parciales con el resto y confía en estar disponible en breve, dando carpetazo por completo al año horribilis que ha vivido. Junto al de Cazorla, es el gran «regreso» del año.
Espíritu de lucha en la portería
La vida profesional de Sergio Asenjo ha pasado muy rápido. A los 18 años, Zorrilla coreaba su nombre en su debut oficial en Primera División ante, precisamente el Villarreal. Su talento le inscribió en las agendas de los grandes clubes antes de cumplir la veintena, cuando fichó por el Atlético de Madrid y la etiqueta de «promesa» empezaba a quedársele pequeña. No obstante, Asenjo no sólo cató las mieles del éxito con suma precocidad, sino también el amargo sabor de las lesiones.
En mayo de 2010, el guardameta sufrió una de las peores dolencias que puede padecer un futbolista. Una rotura en el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha le impidió consolidarse en el antiguo Vicente Calderón. Aquel óbice forzó su salida al Málaga, donde se ganó la titularidad hasta que volvió a pasar por el mismo calvario, esta vez en la rodilla izquierda. Ya en el Villarreal, su suerte no mejoró. Dos roturas en la misma zona en abril de 2015 y en febrero de 2017 impidieron que Asenjo, referente del submarino, se asentara en las convocatorias de los distintos seleccionadores españoles. Quizá sea esta la temporada en la que lo consiga, siempre que el estado de sus rodillas se lo consientan.
Cazorla, Bruno y Asenjo han pasado por experiencias muy similares y han respondido de la idéntica forma: con esfuerzo y tesón. Ahora, esperan que el fútbol les recompense con un doble premio. La salud de la que no siempre han gozado y un primer título con el Villarreal.
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