Como si de un acordeón se tratara, el perfil de la plantilla del Villarreal ha ido moviéndose durante la última década. Marcelino abrió el fuelle y convirtió en extremos los habituales interiores de Pellegrini y Garrido, marca de la casa amarilla. Tras Escribá, Javi Calleja cogió el equipo sobre la marcha, mediado el curso pasado, para devolver esa esencia convertida en sello groguet. Los movimientos de los últimos días subrayan esa idea teórica que el cuerpo técnico quiere llevar a la práctica. Los interiores emergen en detrimento de los extremos, y los jóvenes de Miralcamp ganan peso en el concepto global de la plantilla. Ayer el Villarreal hizo oficial la cesión del extremo Denis Cheryshev al Valencia, y está cerca de concretar la salida de Samu Castillejo al Milan, en una operación que supondría el regreso del ariete Carlos Bacca.

La pieza que explica el perfil del nuevo Villarreal es Javi Calleja. El técnico nunca ha escondido su idea de fútbol preferida. Es la que mamó como jugador de Pellegrini, en su día, y la que le hizo un técnico ganador en el juvenil amarillo, una vez colgadas las botas. Poner a los buenos, juntarse con la pelota, dominar el juego y las riendas y someter al rival imponiendo tu estilo. Calleja implantó ese credo en su promoción al primer equipo pero hubo de regresar a los extremos en el tramo final de la temporada. Más por necesidad, por configuración de la plantilla, que por una verdadera convicción táctica.

Es por eso que el verano se ha llenado de movimientos simbólicos. Un equipo es lo que su centro del campo es. El regreso de Santi Cazorla, uno de los futbolistas que mejor entendió eso de distraer por dentro para matar por fuera, con los laterales, es uno de ellos. La promoción de los canteranos, que reclaman un rol más importante, señala el mismo camino. Leo Suárez, Manu Morlanes, Miguelón, Pedraza y Nahuel están para el técnico por delante de futbolistas como Sansone, Soriano o Enes Unal, que están cerca de la salida.

Sin contratiempos

Calleja además ha podido trabajar este año desde el primer día, para ayudar a tejer un proyecto colectivo. La ausencia de lesiones y problemas físicos han destacado en la pretemporada del Villarreal, equipo que afronta el estreno liguero contra la Real Sociedad sin incidencias en este capítulo, a diferencia de los problemas que un total de siete bajas causaron en el comienzo del campeonato anterior.

Las únicas ausencias en este verano han sido las de Bruno Soriano, Javi Fuego y Manu Trigueros, que se encuentran en fase de recuperación de dolencias de la campaña anterior, por lo que a día de hoy, el resto de efectivos está dispuesto para el inicio de la competición tras mes y medio de trabajo.

En este periodo solo se han contabilizado los problemas de Dani Raba y Samu Castillejo (que ultima su adiós), ambos producidos por golpes, y las molestias musculares de Jaume Costa, aunque están en condiciones de comenzar el campeonato si se les necesitara, ya que todos ellos ya están recuperados de esas dolencias.