Almassora se ha propuesto convertirse en un referente provincial de accesibilidad para la ciudadanía. Por ello, muchos de los proyectos urbanísticos desarrollados en esta legislatura van encaminadas en esa línea. Por ejemplo, la primera fase de las obras de la calle San Luis, iniciadas días atrás para garantizar que el vial entre la avenida José Ortiz y la calle Santa Quitèria resulte lo más asequible y cómodo posible, más cuando se trata de una de las zonas más transitadas del municipio y que, sin embargo, impide el paso de sillas de ruedas y carros bebé debido a que incumple la normativa.

La reforma corre a cargo de la empresa castellonense Latra 2010 y tiene un coste de 109.985 euros que financia en su totalidad la Diputación Provincial de Castelló.

La alcaldesa de Almassora, Merche Galí, y la concejala de Urbanismo, Carmina Martinavarro, se han acercado hasta las obras para conocer el avance de unos trabajos que tendrán como resultado la mejora de la seguridad para los peatones, la reducción de la velocidad del tráfico y la incorporación de arbolado de las características que solicitaron los residentes en la reunión celebrada en el consistorio previa al inicio de las obras.

Como estaba previsto en el calendario de trabajo, los operarios han comenzado por la acera oeste desde la confluencia con la calle Santa Quitèria y avanzarán hacia José Ortiz. Para ello, durante los próximos tres meses, Policía y empresa constructora han coordinado un único sentido de circulación desde José Ortiz que deja espacio para la entrada de los propietarios a sus viviendas. Una vez finalizada la ejecución de una acera, los trabajos se desplazarán al tramo frontal por la seguridad para peatones y operarios y sin obligar al cierre del tráfico en su totalidad.

Tal como indicaron las responsables municipales, los técnicos municipales encargados del diseño han priorizado mantener los dos sentidos de circulación del tráfico para evitar embotellamientos, sacrificando el aparcamiento alterno mensual. Con ello, el nuevo planteamiento deja atrás aceras estrechas y deterioradas que impiden el paso a sillas de ruedas, carros de bebé y de la compra y, en su lugar, amplía el tramo de circulación de los peatones.

Además, la nueva configuración incluye pasos de peatones en los cruces y la alineación de la calzada con la acera a una misma cota en el tramo de Purísima hacia Pere Cornell.

«Gracias a que hemos obtenido el 100 % de la subvención en el Plan de Cooperación Provincial de Obras y Servicios con el diseño redactado por los arquitectos municipales podemos acometer una reforma integral de esta calle, epicentro de nuestro pueblo y una de las arterias más descuidadas durante años pese al volumen de tráfico y peatones que registra», según la concejala de Urbanismo.