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Fiscalía investiga la venta ilegal de dióxido de cloro para terapias alternativas

El gurú de estos tratamientos, Andreas L. Kalcker, distribuye por internet los productos desde una empresa ubicada en Alcalà de Xivert

La Unidad Central de Criminalidad Informática de la Fiscalía General del Estado, dirigida por la Fiscal Elvira Tejada, ha investigado la denuncia presentada por el Secretario General de Sanidad y Consumo en relación con la publicación y venta a través de la red del clorito de sodio como remedio para la mejora y curación de distintas patologías y ha ordenado a las fiscalías provinciales de Santa Cruz de Tenerife, Madrid, Lleida y Castelló «abrir expediente de seguimiento a los efectos de facilitar las necesidades de coordinación que pudieran surgir en un futuro en relación con ello».

La denuncia fue presentada por la administración de consumo el 24 de noviembre de 2018 tras tener conocimiento de la venta de este producto en diversas páginas.

Una de las páginas que vende estos productos es 'dioxilife', que tiene su sede en Alcalà de Xivert. Desde allí comercializa clorito de sodio, dioxido de cloro y sustancias activantes en diversos formatos y soportes. La empresa es propiedad de Andreas Ludwig Kalcke y de Elena Valladares Madero. Kalcke es una de las personas que más ha desarrollado la publicidad de los beneficios del dioxido de cloro, hasta el punto de afirmar que actualmente estudia «el desarrollo del dioxido de cloro como medicamento» y asegura que su empresa dispone de «dioxido de cloro con PH neutro para vía oral o intravenosa». Además, asegura disponer de diversas patentes farmacéuticas en relación a estos productos.

La Agencia Española del Medicamento ordenó el 14 de mayo de 2010 la retirada del mercado de todos los productos comercializados bajo los términos MMS (Mirecle Mineral Solution) que consistían en una solución de clorito sódico.

Según aquella orden, «este producto, cuando se consume siguiendo las instrucciones dadas por las citadas páginas, produce efectos adversos que pueden ser graves. El clorito de sodio, en solución acuosa y cuando se administra en las condiciones indicadas, se transforma en ácido cloroso que se degrada a dióxido de cloro».

Así mismo, se apunta que «todas estas sustancias tienen una acción oxidante fuerte y su consumo directo en esas condiciones puede producir dolor abdominal, nauseas, vómitos, diarrea, intoxicaciones, fallo renal y metahemoglobinemia. Las autoridades sanitarias canadienses han constatado la aparición de dos casos de efectos adversos graves, que en un caso pusieron en peligro la vida del paciente».

La Fiscalía indicó que «la Unidad Central de Criminalidad Informática de la Fiscalía General del Estado ante el temor de que los hechos denunciados por Sanidad pudieran integrar alguno de los delitos contra la salud pública previstos en los artículos 359 y siguientes del Código Penal, abre Diligencias de Investigación Penal, en el ejercicio de sus competencias, para determinar el lugar desde dónde se está llevando a efecto la publicitación, venta y difusión del producto».

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