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Entrevista

"Puede existir un deseo de tener descendencia, pero esto no se convierte en un derecho"

Senent asegura que las agencias intermediarias se llevan «cantidades muy importantes» de dinero

"Puede existir un deseo de tener descendencia, pero esto no se convierte en un derecho"

"Puede existir un deseo de tener descendencia, pero esto no se convierte en un derecho"

¿La maternidad subrogada es un servicio solidario o explotación?

Frente la gestación por sustitución hay dos posiciones principales: la de considerarla un derecho por parte de los llamados «comitentes» o «padres y madres de intención»; y la de considerarla una manifestación más de «cosificación» de las mujeres gestantes y de mercantilización de su cuerpo. Yo considero que la segunda es la correcta.

Desde el punto de vista moral, ¿dónde acaba el derecho de una persona a tener descendencia (si es que este derecho tiene un límite) y la libertad de una tercera persona para lograrlo?

No existe el «derecho» de una persona a tener descendencia: puede existir un deseo de tener descendencia, pero esto, por sí solo, no se convierte en un derecho, en una facultad el cual cumplimiento se puede exigir. Se puede tener el deseo de matar a alguien y no por ello se convierte en derecho; se puede tener la necesidad de un trasplante de un órgano y sin embargo se ponen muchos rigurosos requisitos para poder acceder. Menos aún se puede considerar un derecho reclamable el tener descendencia aunque no se tenga la capacidad física necesaria, si el ejercicio de ese deseo vulnera o puede vulnerar verdaderos derechos fundamentales de otras personas, como los de la mujer gestante (que con el contrato de gestión subrogada se ve obligada a restringir muy seriamente o directamente a renunciar a varios derechos fundamentales, y que pone en riesgo su vida), aprovechando en la mayor parte de los casos su situación de vulnerabilidad económica o social; y también los del menor gestado. Hay que tener presente que las propuestas de legalización de la gestión subrogada pretenden prohibir el actual derecho de la persona gestada a conocer su origen biológico, por no hablar de los interrogantes que se abren en los supuestos de niños que nacen con problemas de diversidad funcional.

¿Qué intereses confrontan la legalización de la maternidad subrogada?

Además de los ya mencionados, creo que hay que hacer referencia al tercer sujeto que no se suele llamar: las agencias intermediarias. En algunas propuestas de legalización se incide, con mayor o menor grado de rigurosidad, al pedir el altruismo de la gestante, que solo recibirá la compensación de los gastos; pero no se hace referencia a que las entidades que, en cualquier caso, se van a lucrar con la gestión subrogada son las agencias intermediarias, que ya actualmente, aunque desde la «alegalidad», son las que se llevan cantidades muy importantes en el proceso.

¿Qué motivos lleva a las personas a plantearse la maternidad subrogada existiendo opciones como la adopción?

Se hace referencia, con parte de razón, a que los procedimientos de adopción son lentos y muy burocráticos. Frente esto se puede argumentar que lo que hay que hacer es mejorar esos procedimientos. Y también que parte de las dificultades vienen porque en el proceso de adopción se debe intentar garantizar la idoneidad de las personas adoptantes y que en las propuestas de legalización se suele incluir, acertadamente, la necesidad de que también en la gestión subrogada se ha garantizar esa idoneidad por parte de los 'padres o madres de intención'. En cualquier caso, se ha argumentado que en la gestación subrogada, más allá del deseo de ser padre o madre hay otro deseo, más discutible (y con rasgos de estereotipo de género): el de que el niño o la niña lleve la misma carga genética de, al menos, uno de los padres de intención. No se quiere solo contribuir al crecimiento y la educación de un ser humano; se pretende que comparta nuestra herencia genética. Además, en no pocos casos, tal y como se anuncia por las agencias intermediarias, se quieren escoger diferentes características: la raza, la carga genética de terceras personas con unas determinadas características físicas o intelectuales ...

¿Una mujer embarazada puede separarse emocionalmente del feto?

Lo ignoro. No soy ni madre ni especialista en la materia.

Y la persona receptora, ¿puede olvidar la imagen de la madre biológica?

Pues parece que es lo que se pretende con las propuestas de legalización y las tendencias prácticas: reducir al mínimo los posibles vínculos entre la mujer gestante y la persona gestada. Además de tender, cada vez más, a que el óvulo a fecundar no lo aporte la gestante sino una tercera mujer dando; además de tender a entregar al acabado de nacer lo más rápidamente posible a los padres o madres de intención; también se quiere prohibir, como hemos comentado, la posibilidad de que la persona gestada conozca su origen biológico, ni siquiera cuando sea mayor de edad.

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