Psicosis, de Alfred Hitchock, me atrapa. Esa banda sonora de Bernard Herrmann, esas cuerdas entrando en tus oídos, golpeando tus tímpanos, son insuperables. ¡Qué tensión! Y la volví a escuchar, en mi interior, cuando el pasado 6 de mayo hizo su aparición estelar Carlos Fabra en los desayunos del Real Casino Antiguo de Castelló organizados para impulsar la imagen de Begoña Carrasco, la candidata del PP a la alcaldía. La película tenía un argumento, con la actual portavoz popular en el papel de protagonista, pero el inesperado cameo de Don Carlos le robó flashes, besos y abrazos. El acto en marcha, los invitados degustando el siempre austero desayuno del real escenario de la Puerta del Sol, y de repente, él, Don Carlos, haciendo trizas el guion.

No fue una presencia al azar. El gran tótem del PP en la provincia, encarcelado en 2014 por defraudar a Hacienda, en libertad desde mediados de 2017 por haber cumplido las tres cuartas partes de su condena, no estaba muerto, estaba de parranda por los vericuetos de la extrema derecha, por Vox, ese partido al que no dudó en abrazar asqueado por unos dirigentes del PP a los que acusó de darle la patada.

No había nada más que ver la cara de Miguel Barrachina, presidente provincial del PP, o la de Javier Moliner, presidente de esa diputación que convirtió Fabra en su palacio, para ver el impacto de su presencia en el acto que debía dar el arranque social a Begoña Carrasco para asaltar el ayuntamiento. Sonó la banda sonora de Psicosis en los oídos de Moliner y de Barrachina, pero también la 'La Cabalgata de las Valquirias' de Richard Wagner que envuelve el 'Apocalypse Now' de Francis Ford Coppola.

Fabra partió en dos a Carrasco, por mucho que ésta le brindase un saludo en el acto que para muchos sobraba. Porque los teletipos del día escupieron la reaparición del gran jefe en un acto del PP tras haberse abrazado a Vox, eludiendo el protagonismo previsto para las propuestas de la candidata.

Carlos Fabra está ahí, al acecho, recogiendo con la escoba los pedazos del Partido Popular, los de Moliner y Barrachina, tras los malos resultados cosechados en las elecciones autonómicas y generales del pasado 28 de abril. Sigue teniendo tirón entre los suyos y se deja ver, en persona, en las redes sociales, apoyando la candidatura de Begoña Carrasco, quién sabe si por una inocente simpatía hacia la candidata o para anunciar una nueva película, para la que ya parece escucharse, a lo lejos, una banda sonora de Ennio Morricone.