01 de junio de 2019
01.06.2019
La ventana indiscreta

La cruz de Compromís

31.05.2019 | 22:30
La cruz de Compromís

Sorteó la presión política durante casi un año desde que su nombre comenzase a aparecer en un juzgado; aguantó el golpe que suponía que el pleno del ayuntamiento aprobase su cese como vicealcaldesa; trabajó desde entonces como concejala rasa, sin sueldo, durante varios meses; optó a las primarias del partido para volver a estar en la candidatura de Compromís, confiando en una resolución favorable del juez que la exima de la investigación de malversación, a raíz de una querella del PP, por un mísero puñado de sobres...

Sí, es probable que no tuviese que haber llegado hasta aquí. Ya en enero hizo el amago de irse, pero alguien -en Castelló y en València- le aconsejó que se quedase y se presentase a las primarias, alguien que, paradójicamente, el jueves sí le enseñó la puerta de salida. Ali Brancal ha aguantado, con una sonrisa, toda la presión mediática, social, política... Pero la estocada la recibió la noche del jueves, con nocturnidad y alevosía. Fueron sus propios compañeros, los del Bloc, los que le dieron la patada, sin más, entre ellos su propio líder, Ignasi Garcia, que ha decidido dejarla caer para salvar su propia cabeza. Porque los resultados electorales del 26 de mayo, claro que podían haber sido peores, pero han sido rematadamente malos. Y sí, autocrítica poca en el seno del Bloc, de Compromís, que ha optado ahora por lo fácil: cortar la cabeza del eslabón más débil. Había que buscar un chivo expiatorio y Brancal era perfecta para la guillotina.

Compromís está noqueado y los cuchillos van que vuelan, sobre todo desde el Bloc. La estrategia seguida durante todos estos meses para sortear la crisis política del caso de Brancal ha sido nefasta. Se puede entender internamente el deseo de la exvicealcaldesa de resistir, de negarse a que una querella del maquiavélico edil popular Juan José Pérez Macián fuese capaz de acabar con su carrera política. Pero en este mundillo a veces eso es muy difícil. No basta con ser honesto. Desde que el juzgado la citó como investigada, en julio del año pasado, y viendo el estricto Código de Buen Gobierno del Ayuntamiento de Castelló, que la obligaba a renunciar, Brancal debería haberse apartado... Es fácil acordarse en este punto del exedil socialista Toni Lorenzo, que sin estar aún citado por el juez como investigado, optó por dimitir para no hacer daño a su partido y al ayuntamiento.

Pero Ali Brancal aguantó, avalada por esos mismos compañeros que ahora la señalan como parte del fiasco electoral. Son esos mismos compañeros, del Bloc, los que debían haberle aconsejado no presentarse a las primarias del partido, algo que sí se insinuó desde Iniciativa. Pero no hicieron caso, y la noche de la decapitación de Ali Brancal Ignasi García buscó el apoyo de sus socios, a los que quiso escuchar.

Sí, Ali Brancal, pese a que pueda salir indemne de los juzgados, debía haber dado un paso al lado, pero situarla ahora en el ojo del huracán de los malos resultados de Compromís es una auténtica burla. La estrategia política que ha seguido Compromís este mandato ha sido un error: fue una metedura de pata cabrear a sus socios del PSPV con el caso de Juan Ángel Lafuente y airear trapos sucios, fue un disparate dejar para el tramo final del mandato un tema socialmente sensible como el derribo de la Cruz del Ribalta... La responsabilidad del fiasco del 26M es coral, no de Brancal. Y de la capacidad de realizar autocrítica, de priorizar los proyectos que de verdad reclama la ciudad y de ser conscientes del nuevo papel que les han dado las urnas vendrá, quizás, el impulso para recuperar el pulso de los votantes dentro de cuatro años.

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