A las 21.15 horas de ayer, dos dotaciones del parque comarcal de la Plana Baixa del Consorcio Provincial de Bomberos iniciaron un servicio tras recibir aviso de un incendio declarado en las instalaciones de la empresa de cítricos Anton Import Export SLR, ubicada en el camí la Cossa de Burriana. A su llegada, pudieron comprobar que esos medios eran insuficientes para hacer frente a un fuego que había alcanzado grandes dimensiones, por lo que hasta otras nueve dotaciones (una del Ayuntamiento de Castelló) se sumaron a las tareas de extinción. Una hora más tarde del inicio del operativo ya habían conseguido controlar las llamas, una vez se derrumbó el techo de la parte del almacén, y entrada la medianoche el fuego estaba perimetrado, aunque parte del operativo iba a seguir trabajando durante la madrugada.

La acumulación de cajones de plástico y palés de madera (habitual en esta actividad) alimentó un fuego que obligó a los bomberos a emplearse a fondo para controlar las llamaradas que iluminaron el anochecer en el camí la Cossa, en la zona de las Alquerías de Santa Bárbara, y que generaron una espesa humareda que podía distinguirse a kilómetros.

La principal preocupación del operativo movilizado era evitar el crecimiento del incendio, sin que existiera el riesgo de que pudieran alcanzar otras construcciones, ya que este recinto agrícola es el único de la zona, así que pudieron centrarse en evitar que se propagara por las líneas de producción y las oficinas. Sin embargo, fue imposible impedir que afectara a la «práctica totalidad del almacén y las cámaras frigoríficas», además de tres camiones, un coche y una carretilla elevadora, confirmaron desde el Consorcio Provincial.

Daños materiales

A pesar de la espectacularidad del incendio, desde el Ayuntamiento concretaron que solo se habían producido daños materiales en la zona de almacenaje, aunque graves y cuantiosos, pero salvaron las líneas de trabajo, donde manipulan las naranjas para su envío a los mercados, y las oficinas. Las instalaciones se vieron seriamente afectadas por un siniestro que se produjo a pocas semanas de arrancar la campaña citrícola, aunque ayer nadie pudo confirmar si en las últimas jornadas se había recuperado cierta actividad en la instalación preparando la temporada.

Los primeros en llegar fueron los agentes de la Policía Local, a las 21.08 horas, a los que se sumaron efectivos de la Guardia Civil, que se han hecho cargo de la investigación que tratará de dilucidar cuál ha sido el origen del fuego.

La recuperación tras un incendio de esta envergadura no será sencilla. Bien lo saben las empresas que se han visto en esa tesitura, como en el almacén de madera que ardió el 5 de julio en Vall d’Alba, con 55 efectivos de bomberos trabajando en la extinción.