El jueves pasado había mala mar en Castelló. Soplaba un fuerte viento y a pesar de ello, algunos bañistas se aventuraban a entrar en el agua en la playa frente al Planetari, a pesar de que no había servicio de socorrismo.

Ese fue precisamente uno de los temas que comentaron un grupo de amigos de Nules que compartían comida en un restaurante de la zona portuaria. Les parecía que no era el mejor día para bañarse. No podían ni imaginar que minutos después los que acabarían dentro del agua serían ellos, aunque por motivos muy diferentes.

En plena sobremesa observaron como algo estaba sucediendo en la zona del espigón más próximo al puerto. Oyeron unos gritos y «vimos a un chaval en las rocas muy cansado, nos extrañó y prestamos atención», explica uno de los integrantes del grupo. Fue entonces cuando vieron a dos menores en el agua, «estaba pasando algo raro, no sabíamos si estaban jugando, pero entonces la niña pidió ayuda». No pensaron más.

Tres de los amigos se quitaron la ropa y se lanzaron al mar, mientras la madre y la abuela de los dos hermanos --un niño y una niña de entre 6 y 8 años--, trataban de meterse para ayudarlos, aunque les quedaban demasiado lejos. «No hacían más que llorar y gritar desesperadas», relata el testigo.

Llegaron hasta los menores en pocos minutos. «El niño parecía poder aguantar a flote un poco más, pero la niña ya se había hundido por completo varias veces cuando la alcanzamos», señala uno de los rescatadores. Con la colaboración de los tres, sacaron a los menores hasta la orilla donde les esperaba su familia. «La madre casi no podía ni hablar, nos dio las gracias, pero estaba muy afectada», aseguran.

Los amigos no saben si la familia recibió asistencia sanitaria tras el rescate. De lo que están seguros es de lo importante que fue quedar a comer ese día.