Un barrio entero de Caudiel ha sido ya evacuado por el avance de las llamas en el incendio forestal declarado este viernes en el municipio. Algunos de los vecinos de la localidad han tenido a bien atender a Mediterráneo para relatar en primera persona cómo están viviendo esta difícil situación que ha obligado a movilizar a la Unidad Militar de Emergencias (UME). “Hemos tenido que salir por patas. Esperemos que lo puedan apagar pronto”, reconocen desde la Panadería artesanal El Barrio, situada junto a la zona del pueblo más próxima a las llamas.

También se están viendo muy afectados por el fuego en la casa rural El Rincón de Jara, donde Pedro admite que han tenido que pedir a los clientes que iban a tener hospedados este fin de semana que no acudan a Caudiel: “No tiene sentido que vengan a pasar el fin de semana cuando están evacuando a medio pueblo. Espero que el pueblo no corra peligro, pero hay mucho humo y no se puede estar”. 

Pedro, desde El Rincón de Jara, también pide que se deje trabajar a los bomberos: “Están viniendo curiosos a hacer fotos y vídeos mientras arde todo el monte y dificultan el trabajo de los bomberos, que bastante tienen con lo que tienen pues al margen del foco más cercano al pueblo hay otro en dirección a Barracas que también es importante”. Sobre el avance de las llamas son optimistas en la evacuada Panadería artesanal El Barrio: “Lo que rodea al pueblo no es monte salvaje, así que confío en que lo controlen rápido”.

Por su parte, un vecino de una zona menos próxima a las llamas, Javier Cartalán, destaca “el humo y las cenizas que están cubriendo todo Caudiel. Es una barbaridad. Soy de aquí y nunca había visto una cosa igual”. Javier, que regenta una carnicería, agradece el despliegue de efectivos para controlar el incendio: “Aquí tiene que venir la UME y quien haga falta porque es muy grave. Estamos todos dentro de casa porque es imposible respirar con este humo”.

Solidaridad en el Alto Palancia

Algunos de los vecinos de Caudiel evacuados se están dirigiendo en autobús a Jérica, una de las localidades limítrofes. Su alcalde, Jorge Peiró, admite que las puertas del municipio están “abiertas de par en par para acoger a todos los que haga falta. Tenemos preparado el salón cultural, que caben 70 ó 80 y se pueden quedar a cenar, dormir o el tiempo que sea necesario. También hemos hablado con la alcaldesa de Viver, que se ha volcado igualmente”. 

Jorge Peiró cruza los dedos también para que el incendio sea estabilizado cuanto antes: “Hay mucha gente encima preocupada para acabar cuanto antes con el fuego, pero tenemos que tener todos mucha prudencia porque el aire puede hacer que cambie en cualquier momento”.