Maltrato salvaje en Castellón: Provoca la muerte de un perro al obligarlo a correr enganchado a un ciclomotor

Los vecinos ponen en alerta a la Policía Local que identifica al sujeto y le imputa un delito contra la Ley de Bienestar Animal

El conductor del ciclomotor llevaba enganchado al perro con la correa, obligándolo a correr tras él.

El conductor del ciclomotor llevaba enganchado al perro con la correa, obligándolo a correr tras él. / MEDITERRÁNEO

Muerto por agotamiento. Esa parece ser la causa más probable del fallecimiento de un perro en un municipio de Castellón, víctima de quien, a priori, era su propietario y tenía la obligación de velar por su bienestar, como exige la legislación nacional en materia de tenencia de animales de compañía, pero que hizo todo lo contrario. Los testigos son contundentes, tiró de él hasta la extenuación y lo dejó morir.

Los hechos se han producido en la Vall d'Uixó. El relato de quienes asistieron a la escena, describe la situación extrema en la que vieron al perro. No fueron pocos los que quisieron capturar pruebas del delito y avisar a la Policía Local, que recibió múltiples llamadas. Los testigos consultados explican que no podían creer lo que estaban viendo: un hombre pilotaba un ciclomotor del que llevaba enganchado con una correa a un galgo, que no tenía más remedio que correr tras él.

Cuando se dio cuenta de que el perro estaba tendido en el suelo, soltó la correa, lo dejó allí y se fue

Desconocen durante cuánto tiempo estuvo tirando del animal, pero en un momento dado se detuvo en un Stop, cerca de un conocido supermercado del barrio Carbonaire, donde el perro ya no pudo seguir.

En los instantes previos «jadeaba con mucha dificultad y unos cinco minutos después, cayó desplomado», explica un ciudadano que asistió impotente al suceso. Continúa detallando que «el hombre no se dio cuenta e iba a seguir circulando, pero empezamos a gritarle».

Su reacción dejó a la gente todavía más sorprendida, si cabe. Lejos de tratar de auxiliarlo, «soltó la correa, dejó al perro en el suelo y se fue». Quienes permanecieron donde había quedado el galgo no salían de su asombro al ver como el hombre volvía en coche acompañado por otra persona, parece ser que su hijo. Para entonces, la Policía Local ya estaba junto al cadáver, porque no tardaron en corroborar que no respiraba.

El hombre es vecino de la ciudad. Otros testigos afirman que no era la primera vez que hacía algo semejante, «el día anterior ya fue visto por varias personas cuando conducía una furgoneta blanca llevándolo enganchado con la correa por la ventanilla y el perro corriendo al lado», aseguran. Llegan a precisar que «tenía las almohadillas de las patas quemadas y llenas de heridas».

Según explican a Mediterráneo, periódico del mismo grupo editorial que Levante-EMV, los mismos testigos, tras ser identificado por los agentes de la Policía Local, ayudado por su acompañante, cargaron el cuerpo del perro en el maletero del vehículo y se marcharon. Al parecer, se pudieron leer los datos de propiedad en el chip, si pertenecía o no al sujeto que provocó su muerte, todavía no se ha confirmado, en cualquier caso, a tenor de las pruebas, se le imputará un delito de maltrato, tal y como establece la Ley de Bienestar Animal.