27 de abril de 2008
27.04.2008

Una lección de pedagogía musical

25.04.2008 | 02:52

Pau Gil Cortés pertenece a ese selecto grupo de músicos valencianos, por fortuna cada día más numeroso, bien formado y muy ilusionado no sólo en el arte de la interpretación sino en la necesidad de abordar el vasto mundo de la filosofía y de la estética de la música.

Josep Lluís Galiana
Este joven profesor de piano que imparte su magisterio en el Conservatorio Profesional de Valencia desde el año 2005 propuso un concierto que fue más allá del acto interpretativo para ahondar en la reflexión y en el pensamiento en torno al hecho musical y estético. Un camino imprescindible para abordar los repertorios de anteayer, de ayer y de hoy. Qué otra posibilidad existe sino pensar la música como «un continuo expresivo», según palabras del propio intérprete. Los autores seleccionados para esta ocasión fueron Mozart, Schoenberg, Messiaen y el joven compositor valenciano Héctor Oltra.
El innegable valor didáctico del concierto hizo mella en un auditorio necesitado de viajes sonoros en el tiempo y ávido por poder pronfundizar en el pasado a partir de las más actuales propuestas sonoras. ¿Cómo se podría entender sino cuáles son los materiales, los recursos y los procesos compositivos, así como la motivación última que mueven a los músicos de nuestro tiempo?
Celebrada en el Club Diario Levante el pasado miércoles y con la colaboración de Clemente Pianos, la actuación de Gil comenzó y finalizó con dos partituras de Mozart: la Fantasia en re menor KV 397 y las poco frecuentadas Sonata KV 547 a y Variaciones sobre un tema original (KV 547 b). En el ínterin de este viaje de ida y vuelta fueron interpretadas obras de dos grandes clásicos del siglo XX: la Suite, Op. 25, de Arnold Schoenberg, y Cantéyodjayâ, de Olivier Messiaen, y el Nocturno de Héctor Oltra. El motivo de este recorrido, lo explicó Gil en sus notas al programa, no es otro que buscar nexos de unión, complicidades, contrastes y sintonías entre todos estos compositores tan lejanos en el tiempo y tan distintos en sus lenguajes, sus estilos y sus posicionamientos estéticos.
Música contemporánea valenciana
La música de Oltra es todo un hallazgo para los aficionados a la nueva música. Su Nocturno (2005) es de una plenitud musical muy sugerente. Las hermosas resonancias y la mirada contemplativa que se manifiestan en la pieza no ceden ante una pulsación interna subyacente y gratamente subjetiva, proporcionando al que escucha con atención plena libertad para componer su propia pieza.
La obra de Messiaen destacó por su contundencia armónica y su versatilidad y alambicada rítmica. Cantéyodjayâ, formalmente a caballo entre la sonata y el rondó, es una de las primeras composiciones (1949) en las que el compositor francés explora el místico universo de los ritmos hindúes.
Gil abordó con gran derroche de virtuosismo la compleja Suite de Schoenberg, auténtica piedra de toque del dodecafonismo vienés. La facilidad con la que este joven pianista se mueve en aguas musicales tan diferentes sorprendió sobremanera. Sus interpretaciones de Mozart se sustentaron en la justeza de los tempi (Allegro de la Sonata), en el agil fraseo y en la pulcritud del legato (Allegretto).

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