29 de noviembre de 2008
29.11.2008
Levante-emv

Traición a los hombres de La Nueve

25.11.2008 | 01:00
En el Club. Evelyn Mesquida y Pablo Rodríguez.

Mesquida rescata la memoria de los soldados españoles que liberaron París y fueron olvidados

María Tomás, Valencia
Hoy mucha gente se sorprende de que París fuera liberada el 24 de agosto de 1944 por los soldados españoles en vanguardia. Entre ellos, los valencianos Germán Arrúe, Amado Granell y Juan Benito.
El libro de la periodista alicantina Evelyn Mesquida, titulado La Nueve. Los españoles que liberaron Paris (Ediciones B), y presentado en el Club Diario Levante, viene a cubrir este hueco. Aunque más que una falta de memoria, lo que ha ocurrido ha sido un fallo oficial de la memoria francesa encabezada por el mismísimo De Gaulle.
No es que no se les reconociera su acto heroico. Es que, como dice en el prólogo Jorge Semprún, tras la derrota alemana y la liberación de Francia «se afrancesó la lucha» como acto consciente y político de los gaullistas y los dirigentes del partido comunista francés, y los españoles que combatían junto a los franceses por causa de la libertad «se esfumaron de la historia oficial». Ya dijo convenientemente el que seria presidente de la República: Paris, liberada por sí misma.
Una frase bonita solo que incompleta. Porque en esa liberación participaba La Nueve, la compañía de la Segunda División Blindada del general Leclerc en la que «las órdenes se daban en español y los hombres llevaban al lado de la insignia de la Francia libre la bandera de la España republicana». Su misión era la avanzadilla de tropas y enfrentar en primera línea al enemigo.
La periodista ha realizado una tarea intensa que el presidente federal de Izquierda Republicana, Pablo Rodríguez, le reconocía «como republicanos demócratas y amantes de la libertad». Investigadora insistente, Mesquida conoció la historia de estos españoles ya en el avanzado año de 1998. «Un anciano luchador me enseñaba a un grupo de militares uniformados posando poco antes de partir hacia la gran batalla contra los alemanes. Era La Nueve. Y lo que me llamó la atención es que de 160, 146 eran españoles». Según sus pesquisas, llegaron hasta el mismo Nido del águila de Hitler, en Berschtesgaden.
«La mayoría de estos hombres tenía menos de veinte años cuando en el 36 cogieron las armas por primera vez para defender la República española. Ninguno sabía entonces que los supervivientes ya no las abandonarían hasta 8 años después, cuando serían los primeros en liberar París». Según narró la autora, entre medias de esta historia hay que mencionar La retirada. Más de 500.000 personas cruzando por los Pirineos hacia la frontera en el 36; lo que se ha dado en llamar los campos de retención (más de 60 en Francia) cercados por barreras de alambre de espino, el hambre, la sed, el frío, los piojos y la sarna, la humillación y la brutalidad. «Esas son las primeras experiencias francesas narradas por la gran mayoría de los refugiados», asegura. Como también, «las tropas coloniales senegalesas que tiraban a matar».
O a España o a la Legión
«En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, miles de estos refugiados fueron incorporados obligatoriamente a la industria de la guerra francesa», decía. «La disyuntiva fue volver a España o entrar en la Legión». Así fue como, según Mesquida,«los republicanos españoles continuaron en la lucha, casi siempre en primera línea de combate al lado de los franceses y de las fuerzas aliadas».
No eran un puñado de hombres. «Los republicanos españoles en la lucha por toda Francia fueron decenas de miles», añade Semprún. Según las palabras de Leclerc, «convencidos, estos españoles son invencibles». El capitán Dronne también dijo de ellos: «eran individualistas, idealistas, valientes y daban prueba de un valor algo insensato, no tenían el espíritu militar, eran incluso antimilitaristas, pero todos eran magníficos soldados. Si abrazaron nuestra causa fue porque era la causa de la libertad».
Reconocer que aquellos combatientes «contribuyeron a restablecer en Europa las condiciones de una vida libre» era lo menos, afirma Semprún. Pero no.
Mesquida hablaba en el Club de su «soledad y nostalgia de España»; de su apariencia y su vida de «hombres normales. Ninguno me pareció un héroe y, sin embargo, al hablar con ellos, eran hombres cuyas convicciones firmes les habían hecho llegar hasta el final». Aunque muchos decidieron permanecer en silencio. «Cuando vencieron en Alemania el 8 de mayo de 1945 y De Gaulle dijo que la guerra había terminado, todos me dijeron lo mismo: aquello fue una traición». Luchaban contra el fascismo y en Alemania terminaba una parte de la guerra. El fascismo estaba vivo. Su tarea fue luchar. Su sueño, liberar España. «Por eso lucharon con tanta fuerza», dijo Mesquida. «Su empeño fue luchar por una Europa libre de la tiranía», decía Rodriguez. «Formaron, de manera inconsciente, el primer esbozo de una futura Unión Europea», añade Semprún.

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